Irán rechazó hoy las "repetidas e infundadas" acusaciones del presidente francés, Nicolas Sarkozy, al Gobierno de Teherán de llevar a cabo actividades nucleares no pacíficas, que considera que pretenden justificar sanciones y frenar el progreso iraní.
"Esas declaraciones son de carácter político y tratan de eclipsar las actividades nucleares pacíficas y transparentes de la República Islámica de Irán", dijo hoy el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, en declaraciones difundidas por la televisión oficial en inglés, PressTV.
Sarkozy se ha referido en varias ocasiones a Irán recientemente, al señalar que la solución al actual conflicto por su programa nuclear no pasa por ataques militares, sino por las vías política, diplomática y de las sanciones, al tiempo que se mostraba comprometido con la seguridad de Israel.
Para el responsable iraní, con sus declaraciones, Sarkozy pretende justificar medidas recientes contra Teherán, incluida la imposición de sanciones "ilegales e injustas", así como frenar el progreso científico y tecnológico de Irán.
Mehmanparast dijo que las acusaciones del presidente francés tratan de obviar "la constante y estrecha" colaboración entre Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), menos de tres semanas después de la visita de una comisión de esa agencia de la ONU a Irán, donde tiene previsto regresar en pocos días.
Según el portavoz de la diplomacia iraní, el OIEA ha llevado a cabo numerosas inspecciones en instalaciones nucleares de Irán, sin encontrar pruebas de otros fines en el "programa nuclear civil" iraní.
También calificó de "parcial y tendenciosa" la actitud del presidente francés, que no ha hecho declaraciones sobre las plantas nucleares y bombas atómicas de Israel, enemigo declarado de Irán que, en su opinión, "amenazan la paz y la seguridad regional y mundial".
Institutos internacionales de estudios militares calculan que Israel, que no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), dispone de entre 200 y 500 bombas atómicas, desarrolladas a partir de un programa nuclear iniciado con la construcción de la central de Dimona a partir de 1958, con la ayuda de Francia, en secreto y sin la supervisión del OIEA.
Diversos países, con EEUU a la cabeza, consideran que el programa nuclear de Irán tiene una vertiente militar destinada a fabricar bombas atómicas, lo que Teherán ha negado y asegurado que sus fines son exclusivamente civiles y pacíficos.
Mientras EEUU y la Unión Europea han reforzado en las últimas semanas las sanciones, especialmente petroleras y financieras, a Irán para que suspenda su programa nuclear, personalidades estadounidenses e israelíes han amenazado con ataques militares, a lo que Teherán ha contestado que su respuesta sería "aplastante".
Irán, que es miembro del OIEA y signatario del TNP, ha reiterado que tiene derecho a desarrollar la tecnología nuclear para fines pacíficos de acuerdo con estos instrumentos internacionales y que no renunciará a ello.