Irán ha mostrado hoy dudas sobre el lugar y fecha de la próxima reunión para tratar su cuestión nuclear entre representantes de Teherán y del Grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania), que estaba prevista para el 13 de abril en Estambul.
El secretario del influyente Consejo del Discernimiento de Irán, Mohsen Rezai, ha pedido el cambio de la sede del encuentro, al considerar que Estambul no es adecuado pues, dijo, "Turquía no ha cumplido algunos acuerdos que tenía con nosotros", según la agencia local Fars.
Según la fuente, Rezai señaló que el negociador iraní en materia nuclear, Said Jalili, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, está aún en contacto con los países del 5+1 (China, EEUU, Francia, el Reino Unido, Rusia y Alemania) para determinar el lugar y fecha de la reunión.
En la reciente visita que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, hizo a Irán, los días 28 y 29 de marzo, las autoridades de Teherán aceptaron Estambul como la sede más conveniente para la reunión con el 5+1 y el ministro de Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, confirmó el 13 de abril como fecha del inicio del encuentro.
Posteriormente, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, confirmó el 31 de marzo que la reunión sería en Estambul los días 13 y 14 de abril.
Sin embargo, hoy mismo, la agencia rusa Interfax, que citaba a un alto cargo del Ministerio de Exteriores en Moscú, señalaba que no hay aún fecha y lugar definitivos para el encuentro.
La coordinadora del 5+1, la responsable de la diplomacia europea, Catherine Ashton, no se ha manifestado sobre el lugar y fecha de la reunión.
Ahora, Rezai, secretario de un Consejo que media entre los poderes del Estado iraní y asesora al líder supremo del régimen teocrático, ayatolá Ali Jamenei, considera que, acudir a Estambul, "puede dar la falsa impresión a los oponentes de que Irán se ha debilitado".
"Ellos (los oponentes, en referencia a EEUU y los países occidentales) no deben tener la impresión falsa de que Estambul es nuestra única opción", agregó Rezai, quien apuntó como posibles sedes Bagdad, Damasco o Beirut.
Durante la visita de Erdogan a Irán, la semana pasada, quedaron patentes las diferencias entre Ankara y Teherán sobre el conflicto de Siria, en el que la República Islámica apoya firmemente al régimen de Damasco, del presidente Bachar al Asad, mientras Turquía respalda a los grupos opositores que tratan de derrocarlo.
Aunque el propio Erdogan ha defendido el derecho de Irán a utilizar la energía atómica con fines pacíficos, el Gobierno de Turquía anunció el domingo pasado que reduciría en un 20 por ciento sus importaciones de petróleo iraní, atendiendo a las presiones de EEUU en relación con sus sanciones a Irán por la cuestión nuclear.
Tanto Naciones Unidas como EEUU y la UE mantienen sanciones a Irán debido a su programa nuclear, que algunos gobiernos, con el de Washington a la cabeza, creen que puede tener una vertiente militar destinada a fabricar bombas atómicas.
Teherán lo niega y afirma que cumple con todos los requisitos del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), del que es signatario, bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pese a las suspicacias de estas agencia de la ONU respecto a Irán.
Israel, Estados Unidos y en cierta medida el Reino Unido han amenazado con atacar Irán para frenar su desarrollo nuclear, a lo que Teherán ha respondido que dará una respuesta "aplastante" en caso de agresión.
Algunos países, como Rusia y China, se oponen a nuevas sanciones a Irán y han advertido que un eventual ataque militar a territorio iraní podría tener unas consecuencias imprevisibles y catastróficas para el mundo, opinión que comparten numerosos gobernantes y expertos, incluso en Israel y EEUU.