La selección de fútbol de Italia obtuvo ayer el bronce de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 al vencer por 1-0 a Irak, en un partido en el que resolvió el resultado tempranamente y supo conservarlo.
La escasa diferencia de un tanto sobre Irak fue suficiente para los italianos, que acudieron a la cita olímpica con un equipo juvenil carente de preparación y que, en los partidos más importantes que jugó en la competición, perdió con los finalistas Paraguay y Argentina.
El conjunto de Claudio Gentile se puso en ventaja a los ocho minutos con un tanto de Gilardino, tras una notable jugada de Pirlo por la izquierda, que tras superar a su marcador puso el balón con precisión en la cabeza del punta del Parma.
El equipo asiático intentó romper el cerco con recursos creativos, con un buen toque del balón en acciones generalmente iniciadas por Abdul Wahab, pero la estrategia defensiva de los italianos los neutralizó durante todo el juego.