El Gobierno de Sudán amenazó esta semana con derribar un helicóptero de la misión de la ONU en la región de Abyei que intentaba transportar a tres "cascos azules" heridos tras la explosión de una mina y que finalmente fallecieron tras esperar unas tres horas el permiso de Jartum para despegar.
Así lo reconoció hoy en Naciones Unidas el subsecretario general del organismo para las Operaciones de Paz, el francés Alain Le Roy, que aseguró que las fuerzas sudanesas no permitieron al helicóptero en cuestión despegar "bajo amenazas de derribarlo" y que el aparato estuvo en tierra con los soldados heridos al menos tres horas.
"Un 'casco azul' murió al instante (por la explosión de la mina), mientras que los otros tres fallecieron en las horas siguientes. Es verdad que hubo un problema, ya que durante tres horas no permitieron el despegue helicóptero que los tenía que evacuar", explicó Le Roy.
"Es difícil saber cuál fue el impacto preciso de ese margen en la vida de los tres cascos azules. Nadie puede decir si podrían haberse salvado o no", indicó el jefe de las misiones de paz de la ONU, quien anunció que se ha creado un grupo de investigación para aclarar exactamente lo que pasó en esas horas.
Le Roy aseguró que los Gobiernos, y en especial Jartum, deben "tener claro que no nos pueden restringir los movimientos a la hora de realizar evacuaciones médicas o como mínimo se nos debe permitir el despegue rápido para hacer cuanto podamos y salvar a nuestros cascos azules".
El pasado martes la ONU informó de la muerte de cuatro "cascos azules" etíopes de la Fuerza de Seguridad Interina de la ONU para Abyei (UNISFA) después que una mina estallara al paso del convoy en el que patrullaban una zona de la disputada región petrolera controlada por el Gobierno de Jartum.
El organismo no ofreció entonces más detalles de un accidente producido en la localidad de Mabok y en el que resultaron heridos siete "cascos azules" más, hasta que, ante las preguntas de hoy de la prensa, Le Roy explicó cómo las tareas de evacuación se retrasaron a causa de las amenazas de las fuerzas sudanesas.
Los heridos que sobrevivieron son tratados ahora en un hospital militar de la ONU en la región de Kordofán del Sur, según indicó el organismo internacional.
Las tropas de la UNISFA están integradas completamente por soldados etíopes, que empezaron a desplegarse en esa región sudanesa a mediados de julio y tienen el mandato de velar por la paz en los próximos seis meses, proteger a los civiles y crear un entorno adecuado para permitir un referéndum en esa región rica sobre el futuro de su soberanía.
La situación en Abyei provoca tensiones entre Sudán y Sudán del Sur desde que las tropas de Jartum ocuparan el pasado 21 de mayo Abyei, territorio rico en petróleo y cuya soberanía no quedó clara en el referéndum de independencia del sur.
Alain Le Roy ofreció hoy su última conferencia de prensa en Naciones Unidas, ya que dejará su cargo el próximo miércoles, tras pasar tres años al mando de los "cascos azules", un período que calificó de "intenso desde el primer día", pero en el que la ONU ha conseguido "mucho".
El diplomático francés se mostró satisfecho así con la evolución de las fuerzas de paz del organismo y destacó la "gran ayuda" que éstas prestan, "pese a sus flaquezas", alrededor del mundo, en lugares como Haití, Costa de Marfil o el mismo Sudán.
"La misión en Sudán ha conseguido mucho, sobre todo en relación al referéndum de independencia. Nadie hubiera esperado hace unos meses que se celebrara de una manera justa y que ambas partes lo aceptaran sin violencia", indicó Le Roy sobre la labor de los "cascos azules" para contener la violencia en el país africano ahora dividido en dos.