Se sabía que el toletero dominicano Manny Ramírez no era el compañero modelo dentro de la organización de los Medias Rojas de Boston, pero después de conocer la opinión del cerrador estelar Jason Papelbon ya no queda ninguna duda de la poca estima que había hacia su persona.
Papelbon, en una entrevista que publicará la revista "Esquire" para el mes de abril, califica a Ramírez como un "cáncer" que no hacía más que hundir cada vez más al equipo.
El cerrador de los Medias Rojas critica sin ningún tipo de consideración las acciones de Ramírez y describe como su actitud y presencia dentro del equipo creaba una mala atmósfera dentro y fuera del vestuario.
"Solamente hace falta una persona para echar abajo a un equipo, y eso exactamente era lo que sucedía", valoró Papelbon de acuerdo a la revista. "Una vez vimos eso, no tuvimos miedo de deshacernos de él".
Papelbon dijo que la situación vivida por el equipo era como cuando se tiene el cáncer. Eso es lo que era. Cáncer. Había que eliminarlo y por lo tanto tenía que irse.
"Simplemente no pega bien dentro del equipo y su marcha era el único escenario que iba a trabajar y por lo tanto era lo mejor para nosotros", explicó Papelbon.
La pasada temporada, los Medias Rojas traspasaron a Ramírez a los Dodgers de Los Ángeles antes que se cumpliese el plazo oficial de intercambios dentro de las Grandes.
La decisión la tomaron los directivos después del claro enfrentamiento que se daba entre las dos partes, con Ramírez sin mostrar ningún tipo de interés por el equipo y marginado del resto de los compañeros.
Además, los Medias Rojas, que tenían un par de opciones para quedarse con Ramírez por 20 millones de dólares para las temporadas del 2009 y 2010, montó toda la estrategia junto con su agente Scott Boras para quedar libre del contrato y tener mejores opciones económicas en el mercado de los agentes libres.
Eso fue lo que hicieron durante el descanso invernal, pero solamente los Dodgers se interesaron por sus servicios y al final, sólo la pasada semana firmó un contrato por dos años y 45 millones de dólares, pero con una parte importante de dinero transferida a largo plazo.
El toletero dominicano antes de firmar con los Dodgers, volvió a ser el centro de atención al rechazar hasta tres ofertas de los Dodgers, que confían que pueda ser el toletero que les ayude a conseguir de nuevo el título en la División Oeste de la Liga Nacional.
Nada de eso les interesa a los peloteros de los Medias Blancas y especialmente a Papelbon que dijo que Ramírex estaba en un tren diferente cuando lo tuvo de compañero.
"Veías claramente lo que pasaba cuando tienes a una persona que viaja en un tren diferente", explica Papelbon en la entrevista con "Esquire". "Nos deshicimos de él, y continuamos adelante".
Papelbon dijo que la dirección del equipo actuó de forma correcta y el resto de profesionales como individuos de la talla de Jason Varitek, Tim Wakefield y David Ortiz mostraron toda su clase a la hora de superar la situación.
"A nadie se le va a permitir hacer eso y de ahí que el equipo recuperó toda la confianza y tranquilidad dentro y fuera del vestuario", destacó Papelbon.
El cerrador estelar de los Medias Rojas insistió que Manny había sido algo muy difícil para todos.
"Todos sabemos que cuando tienes a un pelotero de la clase de Ramírez, se entiende que en algún punto del partido, puede definir el resultado, pero al no estar en la misma página con el resto del equipo fue devastador", valoró Papelbon en la entrevista.
Papelbon también explica como todo cambio dentro del equipo con la salida de Ramírez, al sentirse de nuevo un aire fresco, buenas actitudes y espíritu de compañerismo.
"Después de su marcha, se podía sentir en el aire el cambio dentro del equipo", subrayó Papelbon. "Especialmente con la llegada de Jason Bay para ocupar su puesto".
Papelbon dijo que Bay se convirtió en un jugador y compañero modelo, que salía para hacer lo mejor de cara al equipo, sin importarle tener afectadas las dos rodillas y correr a por todas las bolas que le llegaban al jardín.
"Eso fue lo que nos trajo un respiro de aire fresco, fue increíble la sensación que se vivió dentro del vestuario", agregó Papelbon.
Por su parte, Ramírez, durante la rueda de prensa que protagonizó al llegar al campo de entrenamientos de los Dodgers, 15 días después que estuviesen ya todos sus compañeros trabajando, dijo que se sentía feliz porque estaba con una organización que lo querían y aceptaban.