Juan Pablo II colaboró en la resistencia polaca contra los nazis


El Papa Juan Pablo II colaboró activamente con la resistencia polaca contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, una misión en la que ayudó como enlace una niña judía escapada del gueto de Varsovia.
Ilana Avrutzky, de soltera Hanna Mandelberger, ahora de 72 años, vive en la ciudad israelí de Kfar Saba, y se prepara para viajar hacia Roma para acompañar en los últimos momentos a su amigo Karol Wojtyla.
"En 1943 mi familia vivía en el gueto de Varsovia y dos semanas antes de la rebelión judía, decidieron sacarme de allí", refiere, en una entrevista con EFE.
Hanna, que tenía entonces 10 años, recuerda cómo las monjas del Convento de Santa Ursula la recogieron desmayada de las calles de Varsovia y le dieron cobijo y educación.
"No sabían que era judía. Cuando me sacaron del gueto por el alcantarillado, mi padre luego asesinado en Treblinka me colgó una partida de nacimiento falsa con el nombre cristiano de Anna Litvinska".
Fue en el convento donde la vida de "Anna" se cruzó con la de Karol Wojtyla, entonces un seminarista que solía visitar a las monjas.
"En 1944, poco antes de la rebelión polaca contra los nazis, yo, que era una niña muy despierta y oía absolutamente todo incluso lo que no debía, me di cuenta de que varias de las monjas estaban relacionadas con la resistencia y también algunos de los religiosos, entre ellos Karol Wojtyla", cuenta.
Sus sospechas se confirmaron cuando una mañana, después de la misa, las monjas le ordenaron servir el desayuno al cura, el padre Boshinsky, más tarde arzobispo en Polonia.
"El solía tomar el desayuno separado de las monjas, en una habitación en el piso superior y ese día le acompañaba Karol Wojtyla", relata.
"La bandeja desprendía un olor a pan recién hecho. Deslicé mi mano debajo de la servilleta para robar uno de los panecillos y ésta se me cayó de forma estrepitosa".
"En el suelo, entre panes y confituras, vi una pistola. Me eché a llorar, nerviosa. Los dos salieron de la habitación y sin perder la calma, se llevaron la pistola y me pidieron que subiera a la habitación".
"Anna" narra que estaba convencida de que llegaba su final, pero Karol Wojtyla, poniéndole una mano sobre el hombro, le dijo relajado: "Cálmate, todo irá bien".
Fue allí donde, tras una breve conversación entre ellos, le comunicaron que debería cumplir una pequeña misión. "A partir de ese momento las monjas comenzaron de forma periódica a meterme sobres en la cartera y darme la dirección de una persona".
"Yo nunca hablé con esas personas, pasaba a su lado y les dejaba el sobre. Eran livianos, como mensajes, con la excepción de una ocasión en la que llevé a Cracovia un paquete".
La adolescente llevó sobres a distintos puntos de Varsovia y, en varias ocasiones, al propio Karol Wojtyla en Cracovia.
Para no despertar sospechas entre los nazis "Anna" mostraba siempre una cruz en el pecho.
El alzamiento polaco fue aplastado, los nazis destruyeron Varsovia y ordenaron a toda la población polaca evacuar la ciudad, por lo que el Convento de Santa Ursula se desplazó a Zakopane, a siete horas de tren.
En 1946 la adolescente ingresó en la orden como novicia en una ceremonia que presidió el ya sacerdote Karol Wojtyla.
Pero, en 1947 "Anna" desapareció tras reencontrarse con su madre, con la que se desplazó a Palestina Británica, donde contrajo matrimonio y pasó a llamarse Ilana Avrutzky.
"En 1978, refiere, cuando me enteré de su nombramiento como Papa le envié un telegrama, aunque nunca obtuve respuesta".
Pero los caminos de "Anna" y Karol Wojtyla se cruzaron de nuevo en 1987 cuando ella acudió a visitar el convento de Santa Ursula y las hermanas comunicaron después al Papa que habían encontrado a la novicia desaparecida.
Al regresar a casa, Avrutzky se encontró una carta del Vaticano con una foto del Papa, en la que se lee en el reverso una dedicatoria de su puño y letra: "A Anna, hasta el final de mis días te amaré", del Evangelio de San Juan.
A partir de entonces restablecieron el contacto y en 1994 el Pontífice la invitó a una entrevista en la Santa Sede.
"Estuvimos hablando una hora y media, pero no de aquellas actividades, todo eso era absolutamente secundario", concluye "Anna" mientras desgrana las cuentas del rosario que le regaló Karol y con el que "me expresaba que para él seguía siendo aquella novicia que desapareció en 1947".


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191510
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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