La hora de la verdad se acerca para el mayor evento deportivo del año en Estados Unidos y dos hombres, el entrenador jefe de los Cardenales de Arizona, Ken Whisenhunt y su asistente principal, Russ Grimm, para nada se sienten preocupados por sus rivales, los Acereros de Pittsburgh.
Mucho menos de la temida "Cortina de Acero", como se conoce a la defensa del equipo de Pittsburgh, con la que ellos mismos trabajaron, mientras desarrollaban al mariscal de campo Ben Roethlisberger, quien pudo tener influencia a la hora de ver como Whisenhunt dejaba la organización.
Todo lo anterior significa que para muchos el partido del domingo, la 43 edición del Super Bowl, podría tratarse de una "guerra civil", pero dentro del plano deportivo al ver como los Acereros tendrán que enfrentarse a los que les ayudaron a ser un equipo ganador.
De hecho, hace dos años, Whisenhunt, coordinador ofensivo del equipo, parecía ser el sucesor lógico de Bill Cowher, el ex entrenador jefe de los Acereros, o si no su gran amigo y compañero, Grimm.
Sin embargo, los directivos de los Acereros no lo vieron de igual manera y se sorprendieron con los conocimientos de Mike Tomlin, su actual entrenador, que a los 34 años, lo contrataron para su primera experiencia profesional al frente de un equipo.
Whisenhunt y Grimm aceptaron la oferta de los Cardenales y ahhora tienen ante si la gran oportunidad de "vengarse" de la marginación que sufrieron por los directivos de los Acereros.
"No tengo ningún problema con los Acereros, de hecho siempre dije después que ganásemos a las Águilas de Filadelfia que fuesen ellos nuestros rivales en el Super Bowl", comentó Whisenhunt. "Eso era lo que esperaba y así sucedió por lo que me siento muy feliz".
Whisenhunt dijo que los que realmente tendrán que preocuparse serán los Acereros, porque sus jugadores ahora tienen que guiarse por las directrices de otros técnicos, mientras que ellos si conocen perfectamente cuales son las características de muchos de sus profesionales con los que ganaron su quinto Super Bowl, en el 2005.
El nuevo entrenador de los Cardenales fue un asistente de Cowher durante seis años, los tres últimos como coordinador ofensivo y formó a Roethlisberger.
Grimm también llevaba seis temporadas entre los asistentes de Cowher, los tres últimos como su principal asesor y encargado de la línea ofensiva.
Whisenhunt fue entrevistado para el puesto vacante en Atlanta, y después se enteró de la renuncia de Cowher. Los Acereros lo entrevistaron, pero su candidatura no pasó de ahí. Grimm tuvo dos entrevistas en Pittsburgh e incluso hubo reportes de prensa de que había recibido una oferta para el puesto.
El dueño del equipo Dan Rooney y al presidente, Art Rooney II, prefirieron a Tomlin y fue entonces cuando Whisenhunt aceptó el puesto en Arizona.
"Todo está superado, tengo un trabajo en la NFL y la gran oportunidad de ganar un Super Bowl, lo que demuestra que la decisión que tome fue la correcta", comentó Whisenhunt. "Ahora en el campo nuestro equipo tiene que seguir demostrando que puede ganar un Super Bowl".
Los Cardenales, que durante la temporada regular acabaron con 9-7 tiene la gran oportunidad de conseguir su primer título de Super Bowl en la historia del equipo y para eso Whisenhunt y Grimm, son conscientes deben superar con su estrategia de ataque a la temible "Cortina de Acero" en la nueva versión.
"No vamos a descubrir la calidad de sus jugadores, y por lo tanto aunque conozcamos sus esquemas, lo que no sabemos es quienes al final los van a ejecutar y por lo tanto tendremos que tener nuestra propia estrategia", comentó Grimm, que al igual que Whisenhunt, dijo que el asunto de su salida de Pittsburgh está superado.
Grimm dijo que era algo increíble el tener la oportunidad de trabajar en una organización como la de los Cardenales y al lado de un jefe y compañero como Whisenhunt.
"Simplemente formamos un gran equipo y lo demuestra la manera como los Cardenales han llegado hasta el Super Bowl, algo que no ha sido ni por accidente, ni porque nos hayan regalado nada, simplemente porque fuimos superiores a nuestros rivales", destacó el veterano coordinador ofensivo.
Grimm dijo que los Cardenales tienen varias opciones de ejecutar su ataque y por lo tanto saben también como superar a la mejor defensa de la liga, pero eso deben demostrar en el campo el próximo domingo.
"Estamos convencidos que no hay ningún tipo de ventaja para nadie, porque al final la única diferencia es que ellos tienen algunos jugadores más que han estado antes en un Super Bowl, pero dentro de nuestros muchachos hay la gran motivación de ser protagonistas de su propio destino, que puede ser histórico".