El enviado conjunto de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, partió hoy de El Cairo con destino a Damasco, donde tiene previsto reunirse con el presidente sirio, Bachar al Asad, para buscar una salida pacífica a la crisis en ese país.
La agencia de noticias estatal egipcia, Mena, informó de que el exsecretario general de Naciones Unidas viaja en un avión privado al frente de una delegación de nueve personas de distintas nacionalidades.
Annan tiene programado entrevistarse hoy con el presidente Al Asad, según anunció anoche el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien agregó que Annan también se reunirá con representantes de la sociedad civil, mientras que con los líderes de la oposición lo hará una vez que abandone el país.
El enviado especial llegó a El Cairo el miércoles pasado, donde ha mantenido contactos con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, y el ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Mohamed Amr.
En una rueda de prensa en la capital egipcia, Annan advirtió el jueves sobre las consecuencias de una hipotética intervención militar en Siria, que, a su juicio, empeoraría la situación.
"Creo que cualquier aumento de las operaciones militares causaría un deterioro de la situación y la empeoraría", afirmó Annan, que instó a continuar con los esfuerzos diplomáticos para detener la violencia en Siria y conseguir una solución negociada.
Mientras Annan visita Siria, los ministro árabes de Exteriores se reunirán hoy en El Cairo con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
Rusia ha vetado junto con China en varias ocasiones las resoluciones de condena al régimen sirio en el Consejo de Seguridad de la ONU y es actualmente uno de los principales aliados de Damasco frente al rechazo de la represión gubernamental contra los opositores por parte de la comunidad internacional.
Entretanto, la violencia continúan en Siria, donde ayer murieron al menos 85 personas, entre ellas dos mujeres y diez menores, por la represión de las fuerzas del régimen de Bachar al Asad, según el último recuento de los opositores Comités de Coordinación Local.
Entre esas víctimas hay 25 miembros de dos familias que perdieron la vida en la localidad de Ain Laruz, en la zona de Yabal Zauya, situada en la provincia norteña de Idleb, fronteriza con Turquía.
Más de 7.500 personas han muerto en Siria en los más de once meses que dura la rebelión contra el régimen de Al Asad, según datos de la ONU, aunque los opositores calculan que esta cifra sobrepasa los 8.500.