La Academia Costarricense de la Lengua tendrá su sede propia después de 86 años


La Academia Costarricense de la Lengua dispondrá el año próximo de sede propia en un emblemático edificio ferroviario, con lo que Costa Rica, después de 86 años, dejará de ser el único país hispanohablante donde la lengua aún no tenía casa.


El año que viene, la Academia convertirá en espacio permanente suyo una parte del edificio patrimonial de la antigua estación ferroviaria del Atlántico que le ha sido cedida por el estatal Instituto Costarricense del Ferrocarriles (Inconfer).


El inmueble, que se encuentra en el Centro de San José, es uno de los más emblemáticos del país y fue construido entre 1871 y 1890 con el objetivo de conectar la capital con los puertos del Caribe.

 

A la Academia se destinará el edificio administrativo de la terminal donde antiguamente los viajeros compraban sus billetes de tren, mientras que el resto de las instalaciones serán para uso de la empresa ferroviaria.


La presidenta de la Academia Costarricense de la Lengua, Estrella Cartín, se mostró muy satisfecha y resaltó a Efe que ahora la Academia podrá realizar todas aquellas actividades culturales que no podía hacer en el pasado por no poseer un espacio propio.


"Mi idea es que se convierta en un foco de cultura, me gustaría organizar conferencias y divulgar tanto la producción literaria del país como el lenguaje costarricense", manifestó animada la presidenta.

 

Para la ministra de Cultura, María Elena Carballo, el edificio que será la casa de la Academia "no sólo tiene importancia por su historia, sino también por estar situado en medio de la actividad cultural de San José".


Carballo recordó, en el acto en que se anunció, el pasado 12 de noviembre, la designación de la nueva sede, que al mismo tiempo que la Estación del Atlántico también se está reformando la Antigua Aduana, un centro cultural que albergará las nuevas expresiones artísticas del país.


La Academia también estará cerca del Ministerio del Cultura, el Tribunal de Elecciones, la Asamblea Legislativa y la Biblioteca Nacional, de manera que se creará un eje de instituciones emblemáticas para este país centroamericano.

 

"De este modo, le damos un valor enorme a la Academia, la instalamos donde se merece, en el corazón del circuito cultural más importante de la ciudad, así como en el centro de la actividad cívica y de la administración política", recalcó la ministra.


A pesar de que no pudo especificar la fecha exacta de la inauguración de la sede, Cartín dijo que la institución contará con una sala de actos, otra de reuniones, además de un salón para atender a la gente y una biblioteca.


"La primera fase será de instalación para colocar los 10.000 archivos y libros de la biblioteca, que ahora están guardados en cajas", lamentó Cartín, quien tiene el mérito de ser la primera mujer que ocupa la silla presidencial de la Academia Costarricense.

 

Cartín recordó que el ceder un espacio a la institución era "un deber del Estado costarricense desde 1963", cuando ratificó el convenio de Bogotá (1960), por el que todos los gobiernos hispanohablantes se comprometían a dar "una sede digna" a sus respectivas academias.


"La falta de una sede ha sido por el descuido y el desamparo del Estado, que no le ha dado a la cultura la importancia que tiene", lamentó Cartín.


Aunque la Academia nació en 1923, su actual presidenta apuntó que hasta el Gobierno de Abel Pacheco (2002-2006) no se pensó seriamente en darle un edificio.


Entonces el proyecto se frustró por la falta de dinero para restaurar el antiguo Banco Anglo, donde se había de situar en principio la institución.


Cartín prefiere el edificio ahora designado, ya que no sólo es un emblema histórico sino literario en Costa Rica.


Recordó que "la novela 'Murámonos, Federico', de Joaquín Gutiérrez, uno de los más reconocidos escritores costarricenses, precisamente arranca en la estación de tren del Atlántico, de donde sale el protagonista".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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