La nueva agencia de protección financiera al consumidor, encabezada por Elizabeth Warren, buscará aumentar la transparencia en el mercado de remesas en Estados Unidos, que sólo hacia América Latina mueve cerca de 60.000 millones de dólares al año.
En una rueda de prensa celebrada hoy en Washington, Warren indicó que la agencia que está encargada de crear -prevista en la reforma del sistema financiero estadounidense aprobada el pasado julio- busca "un mercado que sea abierto y justo", en el que los clientes tengan una información clara sobre los costes y las comisiones de sus envíos.
"Si hacemos el mercado más competitivo, más justo, parte de ese dinero permanecerá en las familias, en vez de que se lo queden las instituciones", declaró la responsable de la agencia, adscrita a la Reserva Federal y que se encargará también de evitar que los consumidores reciban factores con sobrecostes inesperados o desconozcan los términos de su hipoteca.
Esta oficina comenzará a funcionar a pleno rendimiento el 21 de julio del próximo año, cuando podrá emitir directivas.
Mientras tanto, comenzará a recopilar información y dialogar con las entidades financieras sobre la transparencia en los costos y los servicios que ofrecen.
La remesa promedio hacia América Latina es de unos 280 dólares, pero si se agregan todos los envíos de las familias estadounidenses al exterior "en total el mercado de remesas es de 100.000 millones de dólares anuales. Hay mucho dinero en el mercado de remesas", subrayó Warren.
Según las cifras del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), dos tercios de los inmigrantes en EE.UU. envían dinero a sus familiares en su país de origen.
El director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Dan Restrepo, valoró en cerca de 60.000 millones de dólares los envíos a América Latina y el Caribe.
En 2008, según el Banco Mundial, los consumidores de EE.UU. enviaron remesas a familiares y amigos en América Latina y el Caribe por valor de 48.000 millones de dólares. según Restrepo, la cifra ha ido en aumento a medida que el país ha superado la recesión.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció el pasado 17 de septiembre el nombramiento de Warren como la encargada de establecer la nueva agencia, que tendrá carácter independiente pero estará adscrita a la Reserva Federal.
Warren advirtió hoy que la agencia "no tiene un lugar garantizado" y sí muchos "enemigos tanto en el sector político como en el económico", tras recordar que el sector financiero y los grupos de presión se opusieron al establecimiento de esa entidad.