Exploraciones en yacimientos frente a las costas de Brasil reforzaron las estimaciones oficiales que calculan las reservas probables de crudo de este país en una nueva frontera marítima en entre 50.000 y 80.000 millones de barriles, informó hoy la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) brasileña.
El director de general de la agencia reguladora, Haroldo Lima, señaló a los periodistas que ese volumen de hidrocarburos se encuentra en bloques petroleros ya licitados en aguas del océano Atlántico, en el llamado horizonte del "pre sal", de hasta 7.000 metros de profundidad desde la superficie marina.
En esos bloques hay "por lo menos" 50.000 millones de barriles y "el máximo de reservas, según los cálculos, va hasta 70.000 u 80.000 millones de barriles", declaró Lima durante un acto oficial en Río de Janeiro.
Estos cálculos han sido estimados a partir de las recientes campañas de exploración en el llamado campo Marlin, en la cuenca de Campos frente a las costas del estado de Río, explicó.
Las mayores riquezas del "pre sal" han sido identificadas un poco más al sur, en la cuenca de Santos, donde la petrolera estatal Petrobras y sus socios privados, la portuguesa Galp y la británica GP, ya han identificado dos yacimientos, Tupí e Iara que suman unos 8.000 millones de barriles en reservas.
El 42 por ciento de los bloques del pre sal ha sido subastado durante los últimos años y, si se considera la totalidad de esta provincia geológica, de 800 kilómetros de largo por 200 de ancho aún por explorar, las reservas podrían superar los 100.000 millones de barriles, afirmó Lima.
De confirmarse esos volúmenes Brasil se ubicaría entre los 10 países con mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Pasar de las reservas actuales que superan los 14.000 millones de barriles a ese volumen "es un cambio tan grande y tan profundo que modifica el panorama de la geopolítica mundial del petróleo", afirmó Lima.
Recordó que cálculos privados ubican en unos 400.000 millones de dólares las inversiones necesarias para explotar esos yacimientos en un escenario que impactará con fuerza el sector industrial y de bienes y servicios de Brasil.