La Casa Blanca se plantea una quiebra controlada de las grandes empresas automovilísticas de EE.UU. como una manera de salvar el sector, sumido en una grave crisis debido a la drástica caída de las ventas.
En su rueda de prensa diaria, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, afirmó que van "a hacer algo", pues el Gobierno quiere evitar un "colapso caótico" de las automovilísticas.