La Casa Blanca defendió hoy su política en América Latina a la llegada del presidente saliente, George W. Bush, a Lima en una visita para participar en la cumbre de la APEC y que será su último viaje a la región como mandatario.
En declaraciones a bordo del avión Air Force One que transportaba a Bush a Lima, el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Dan Fisk, indicó que el presidente "ha mantenido un gran interés en el Hemisferio Occidental y una implicación muy activa con los líderes de la región".
Durante su estancia en Lima, de apenas 48 horas, Bush sólo tiene previsto reunirse de manera bilateral con un presidente latinoamericano, Alan García, el anfitrión de esta reunión, a la que también asisten los gobernantes de Chile, Michele Bachelet, México, Felipe Calderón, y Colombia, Álvaro Uribe, este último como invitado.
Sin embargo, la Casa Blanca asegura que tendrá abundantes ocasiones de dialogar con el resto de mandatarios presentes durante la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).
Además de Perú, Chile y México también son miembros de este foro, mientras que Colombia, que ha solicitado el ingreso, pronunciará el discurso central de la reunión.
A diferencia de otros viajes anteriores, Bush ha optado por no añadir otros países de la región a su visita, en parte debido a la gravedad de la crisis financiera.
Fisk resaltó hoy el interés del presidente en la región, al recordar que Bush ha viajado en nueve ocasiones a América Latina y durante su mandato ha dialogado, en persona o por teléfono, en más de 350 ocasiones con los dirigentes de la región.
Durante el mandato de Bush, sostuvo, EE.UU. ha destinado más de 300 millones de dólares a iniciativas educativas, y más de 1.500 millones a programas sanitarios en la región, además de los 900 millones de dólares en asistencia para los países incluidos en la Cuenta del Milenio.
Este programa brinda ayuda estadounidense a las naciones que acometan medidas de transparencia y gobernabilidad.
"Esta administración no sólo ha mejorado la relación con el hemisferio, sino que ha sentado una base muy sólida sobre la que el nuevo presidente podrá basarse", declaró el alto funcionario.
En concreto, mencionó los excelentes lazos con Brasil y la colaboración con ese Gobierno en el desarrollo de energías alternativas, así como la cooperación con México en la lucha contra la delincuencia organizada y los carteles del narcotráfico.
Asimismo, aludió a los pasos para ampliar la relación económica con Uruguay y los países del Caribe.
En Colombia, "no cabe duda de que la voluntad de EE.UU. de mantener nuestro apoyo a un país que da los pasos correctos ha sido crítica para el éxito que hemos visto" en ese país en la lucha contra los grupos paramilitares y la violencia, aseguró.
Una despedida de Latinoamérica con muy poco sabor latinoamericano
El presidente saliente, que dejará el poder a su sucesor Barack Obama el próximo 20 de enero, tiene previsto entrevistarse tan sólo con un líder latinoamericano durante su visita, el presidente anfitrión, el peruano Alan García.
Según explicó hoy el director del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca para América Latina, Dan Fisk, "durante la reunión de la APEC los líderes pasarán mucho tiempo juntos y el presidente Bush verá también a sus colegas del resto de los países americanos".
Con García, Bush tratará sobre la relación bilateral, "la más firme que hemos visto en años", según la Casa Blanca, y los esfuerzos para poner en práctica por completo el tratado de libre comercio entre los dos países antes de fin de año.
Ambos mandatarios abordarán también la situación en América Latina, incluida la apertura de mercados en el continente y vías para expandir la democracia en la región.
Será el único momento latinoamericano de la visita de Bush, que por otro lado estará dominada por la respuesta del foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) a la crisis financiera.
En parte, lo anodino de la despedida latinoamericana de Bush se debe, precisamente, a esta crisis.
La Casa Blanca quiere dar prioridad a hacer frente a los problemas económicos y para ello el presidente prefiere permanecer en Washington y mantener al mínimo imprescindible las alharacas que conllevan sus desplazamientos al exterior.
Antes del estallido de la crisis financiera, la Casa Blanca consideraba añadir otras etapas latinoamericanas al viaje.
Pero no es sólo la situación económica lo que ha restado lustre al adiós de Bush a la región.
También ha contado, por ejemplo, el fracaso de la Casa Blanca en lograr que el Congreso apruebe el tratado de libre comercio suscrito con Colombia. Se da por seguro que, de haber salido adelante, Bush se hubiera detenido en el país andino.
El presidente estadounidense ya tuvo ocasión de ver, durante la cumbre del G20 el sábado pasado, a dos de los líderes con los que guarda una relación más estrecha en la región, el mexicano Felipe Calderón y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Y cabe recordar que los países latinoamericanos no tienen una relación, en general, tan cálida con Washington como puedan ser los del sureste asiático.
En estos momentos, EE.UU., carece de embajadores en Bolivia y Venezuela. Bush, que al llegar al poder en 2001 prometió hacer de América Latina una de sus prioridades, algo que nunca llegó a cumplirse, no se ha reunido aún con líderes como la argentina Cristina Fernández de Kirchner.
Y el antiamericanismo sigue rampante en la región.
Fisk, por contra, pone de relieve la ayuda al desarrollo dentro de la Cuenta del Milenio con varios países de la región, entre otros ejemplos, para asegurar que "este Gobierno no sólo ha mejorado la relación con el hemisferio, sino que ha sentado una base sólida en la que el nuevo presidente puede basarse".
Pero según Charles Freeman, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) en Washington, "es difícil para el presidente hacer una vuelta olímpica por la región. No hay mucho de lo que presumir".
"Es difícil, dado dónde nos encontramos en la región, presumir de que nuestra política allí ha sido un éxito", sostuvo Freeman.
En opinión de Steven Schrage, también del CSIS, Bush esperaba hacer de los acuerdos de libre comercio con América Latina uno de sus legados como presidente.
Bush ha firmado acuerdos con Chile, Centroamérica y la República Dominicana y Perú, además de los pendientes de aprobación en el Congreso con Colombia y Panamá.
El presidente fue un arduo defensor del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el proyecto que nunca llegó a despegar para crear un mercado abierto desde Alaska a Tierra del Fuego.
El libre comercio, en especial el acuerdo con Colombia, "es algo que Bush había esperado que formara parte de su legado. Pero debido a obstáculos, es algo que no ha llegado a suceder", según Schrage.