La Casa Blanca reiteró hoy que el paquete de rescate del sector financiero, valorado en 700.000 millones de dólares, no está pensado para ayudar a los fabricantes de automóviles estadounidenses, tal y como quieren algunos congresistas demócratas.
Un portavoz de la Casa Blanca afirmó que el Congreso aprobó en septiembre el paquete para ayudar al sector financiero y facilitar que particulares y empresas tengan acceso a créditos, no para rescatar a Detroit, donde se concentran los principales fabricantes de automóviles.
En los pasados días, los líderes demócratas en el Congreso así como personas cercanas al presidente electo de EE.UU., Barack Obama, han expresado la necesidad de que el sector del automóvil tenga acceso a parte de los 700.000 millones de dólares del paquete de rescate para preservar miles de puestos de trabajo.
El propio Obama expresó su posición de que el sector necesita ayuda federal de forma urgente durante la reunión que mantuvo el lunes en la Casa Blanca con el presidente saliente, George W. Bush.
Personas cercanas al equipo de transición creado por Obama han señalado que el presidente electo está tan preocupado con la situación de General Motors, Ford y Chrysler que está considerando nombrar a una persona para supervisar acciones de ayuda al sector.
Ayer, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, se negó a extender el plan de rescate al sector automovilístico y dijo que la administración Bush podría modificar la ley aprobada en septiembre por el Congreso para facilitar 25.000 millones de dólares en préstamos a la industria y aumentar esa cantidad.