La Casa Blanca y el futuro Museo del 11-S en Nueva York recibirán retoños procedentes del castaño que la niña judía Ana Frank, símbolo del holocausto, contemplaba desde su escondite en Amsterdam durante la Segunda Guerra Mundial.
El Centro Ana Frank de Estados Unidos informó hoy de que los jardines de la residencia presidencial de Washington y el espacio que homenajeará en la "zona cero" de Manhattan a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 han sido seleccionados como hogar de dos árboles jóvenes procedentes de aquel histórico ejemplar.
La organización, con sede en Nueva York, también seleccionó nueve puntos más de la geografía estadounidense para plantar más retoños, que deben servir de homenaje a la conocida víctima y como "símbolos del crecimiento de la tolerancia", según aseguraron los responsables de la entidad en un comunicado.
Entre los otros lugares seleccionados destacan la sede en Arkansas de la Fundación Bill Clinton, creada por el ex presidente estadounidense cuando abandonó el cargo en 2001, y el parque conocido como Boston Common, de la ciudad del mismo nombre en Massachusetts.
Los otros puntos que acogerán a los árboles son el Centro de Investigación del Holocausto del estado de Washington, el Museo de los Derechos Humanos Ana Frank de Idaho, el Museo del Holocausto de Michigan, el Museo de los Niños de Indianápolis (Indiana) y la Universidad de Sonoma (California).
También están entre los elegidos una escuela del condado de Cayuga (Nueva York) y un instituto de Little Rock (Arkansas).
El castaño que Ana Frank veía desde su escondrijo aparece en varias ocasiones en el diario en que la joven niña judía narró los dos años que pasó escondida junto a su familia de la persecución desatada por los nazis en la Holanda ocupada.
El árbol todavía sigue en pie en Amsterdam después de que el clamor internacional impidiera que las autoridades municipales lo talaran en 2007, cuando se determinó que una infección de hongos lo ponía en peligro de caer sobre las casas de su alrededor.
Ahora se encuentra apuntalado por una estructura que, se espera, lo mantenga en su lugar al menos otros 15 años.
Ana Frank recibió el diario personal que la hizo célebre como regalo de su familia cuando cumplió 13 años y sus últimas páginas las escribió a los 15 años, poco antes de que el grupo fuera descubierto el 4 de agosto de 1944 por la delación de un holandés colaborador nazi.
Se cree que la joven murió de tifus entre febrero y abril de 1945 en el campo de Bergen-Belsen y su padre, Otto, único miembro de la familia que sobrevivió, pudo rescatar el diario íntimo de un lugar secreto.