Cientos de fieles se congregaron hoy en la Catedral de Quito, ubicada en el casco colonial de la ciudad, para participar en el "Arrastre de caudas", una tradicional ceremonia litúrgica que se celebra el Miércoles Santo.
El rito, que tiene sus orígenes en celebraciones funerarias militares de la antigua Roma, rinde homenaje a Jesucristo como "el general muerto" y en la actualidad sólo se celebra, además de Quito, en la española de Sevilla.
Las caudas son unas capas largas y negras, de hasta dos metros de largo que cuelgan desde el cuello y las arrastran por la iglesia clérigos escogidos para la ceremonia.
El rito llamado también "Reseña" tiene que ver con la "revista que se hace de la tropa" o ejército del "Rey eterno", es decir Jesucristo.
Los primados arrastraron las caudas por los pasillos de La Catedral en una marcha fúnebre, mientras el Arzobispo de Quito, monseñor Fausto Trávez, llevaba en sus manos el "Lignum Crucis", una cruz elaborada de oro y piedras preciosas, considerada una reliquia e impregnada con fragmentos de la "verdadera cruz de Jesucristo".
Uno de los momentos más importantes del ritual se dio cuando los primados con sus capas se acostaron sobre el suelo, cerca del altar de Cristo, mientras monseñor Trávez blandía sobre ellos una gran bandera negra, con una cruz roja en su centro.
Al final, el arzobispo brindó la bendición a los fieles con la reliquia de "la verdadera Cruz".
El ritual forma parte de la Semana Mayor en Quito, que el viernes celebrará la procesión "Jesús del Gran Poder", una multitudinaria manifestación religiosa que recorre las calles del centro de la ciudad.
El rito católico del "Arrastre de las caudas" surgió en Sevilla (España) y, tras la conquista de América, llegó a la capital de Perú, de donde se extendió a Quito en el siglo XVI.