La Comisión Europea celebró hoy la decisión adoptada por Bélgica, Francia y Luxemburgo para dividir Dexia y aislar los activos dañados en una entidad separada, ya que a su juicio tendrá un "efecto estabilizador" en el mercado financiero.
El Ejecutivo de la UE señaló en un comunicado que "toma nota" de la decisión y recordó que la entidad está bajo vigilancia de la CE desde que en febrero de 2010 Bruselas autorizó el plan de reestructuración y ayudas públicas con el que se evitó su quiebra en 2008.
"Cualquier cambio al plan de reestructuración y cualquier nueva medida de ayuda debe ser notificada y revisada por la Comisión", indica Bruselas en la nota.
La CE recuerda que prestará especial atención a la viabilidad de la entidad a largo plazo, así como a que asuma parte del coste de su reestructuración y a que se tomen las medidas necesarias para evitar cualquier distorsión de la competencia.
El Consejo de Administración de Dexia indicó hoy en rueda de prensa que ya había notificado a la CE su decisión, que incluye la venta por 4.000 millones de euros de su filial belga Dexia Banca Bélgica al Estado belga, así como la separación de las ramas francesa y luxemburguesa, y la creación de un banco residual que concentre los activos tóxicos con el aval de los tres países.