La Central Obrera Boliviana (COB) rechazó hoy por escaso el aumento salarial de 10 % que decretó el presidente del país, Evo Morales, y anunció protestas cuando terminen las fiestas del Carnaval, mientras los empresarios advirtieron de que habrá más inflación y despidos porque no todos podrán pagarlo.
El secretario ejecutivo de la COB, Pedro Montes, explicó a la prensa que el 10 % es una burla y una "traición", porque lo decretó unilateralmente Morales cuando aún estaba vigente una mesa de diálogo con la participación de ministros para definir el aumento.
El secretario de Finanzas de la COB, Ramiro Condori, dijo que Morales -también dirigente sindical, de cultivadores de coca- ha "traicionado" a esa Central, la mayor organización obrera de Bolivia, y causado "un conflicto" con los trabajadores.
"No queríamos ir al conflicto. Ellos lo han buscado y lo han encontrado", declaró Condori, y otros responsables de la COB se quejaron de que el mandatario ha aprovechado la desmovilización de los obreros en vísperas del Carnaval para anunciar el aumento.
Pero los dirigentes de la COB, que han apoyado a Morales en años anteriores, se limitan a protestar de palabra y retrasaron hasta mediados de mes una definición de las protestas contra el 10 %, por lo cual algunos sectores sindicales los calificaron de "vendidos".
Los beneficiados con el aumento del 10 %, tres puntos sobre la inflación de 2010, son militares, policías, maestros y trabajadores de la salud, que suman el grueso de los funcionarios públicos.
El decreto fija el mismo porcentaje como base de negociación para las empresas privadas y aumenta un 20 % el salario mínimo mensual, hasta 815 bolivianos (116 dólares).
Los sindicatos de maestros, muy críticos con los dirigentes de la COB, rechazan el incremento del 10 % porque no cubre el aumento del coste de la vida, mientras que los de la salud demandan que el porcentaje se duplique.
Bolivia padece alzas de precios, especulación y escasez de alimentos desde que Morales decretó en diciembre pasado el "gasolinazo", aumento de hasta el 82 % del costo de los combustibles, y la presión inflacionaria no decayó con el llamado "reculazo", la derogación de esa medida por protestas callejeras.
La COB, que protagonizó una huelga general de mediano seguimiento hace dos semanas, afirma que el costo de vida mensual de una familia de cinco personas es de 8.309 bolivianos (1.183 dólares), incluidos alimentos, vestimenta, vivienda, educación, transporte y recreación, y su fracasada negociación del alza salarial se basó en esa cifra.
La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia advirtió que el aumento del 10 % puede "acentuar las presiones inflacionarias, lo cual previsiblemente tendrá el efecto de neutralizar la mejora salarial que se persigue".
El presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Armando Gumucio, criticó que el decreto fije dos porcentajes de aumento, uno para la mayoría del país y otro para el salario mínimo, porque cree que "genera susceptibilidad sobre cuál es el nivel de inflación real" y confusión en las negociaciones en el sector privado.
También cuestionó que Morales suba los salarios de forma "discrecional", para sólo cuatro sectores clave del Estado, mientras que los privados no podrán hacer diferencias similares.