La chilena María Isabel Vera se muestra optimista sobre su futuro en el mundo de la ópera


La chilena María Isabel Vera, única latina en las clases de ópera en la prestigiosa escuela Julliard, apenas ha comenzado su carrera en el mundo del "belle canto" pero tiene razones de sobra para estar optimista sobre su futuro.


Vera, una de las voces más prometedoras en la lírica de su país, llegó a Nueva York hace poco más de un año para tomar cursos de ópera y no se desanimó a pesar de no haber viajado antes fuera de su país, enfrentarse a un idioma que no conocía, estar lejos de su familia y sentir temor al nuevo reto.


Hoy, a tres meses de su graduación del "Julliard Opera Center", está feliz por el apoyo que ha tenido de sus profesores y de la Corporación Amigos del Teatro Municipal en Santiago y del Instituto Cultural de Providencia en Santiago, en Chile, que confiaron en ella ayudándole económicamente para que pudiera "pulir" su talento.


Al recordar la forma en que llegó al Teatro Nacional de Santiago, y a la escuela Julliard, todavía se muestra sorprendida.


Vera, una mujer sencilla, sincera y amigable, dijo a Efe que desde pequeña se sintió atraída por la ópera.


"Cuando estaba chica me gustaba poner la radio y escuchar a las mujeres que cantaban ópera. Me llamaba la atención por qué cantaban así", recordó y agregó que su familia no podía entender esa atracción, aunque su padre Carlos había sido cantante.

 

"Mi padre es un cantante retirado a quien la vida llevó por otro camino. Tiene una voz tan maravillosa como la de Pavarotti, pero se dedicó a la música popular. Si se hubiese dedicado a la ópera, hubiera sido un gran cantante", afirmó.


De su madre Isabel, ama de casa, dice que es la responsable de sus logros "porque siempre me dio empuje y ánimo".


A pesar de su atracción por la ópera, no fue hasta los 18 años que decidió estudiar canto lírico en la Universidad de Santiago, luego de que una profesora le animara a ello.

 

Tras culminar, comenzó a dar clases de música y en las noches continuó estudiando con profesores privados, pero, advirtió "era muy difícil porque estaba todo el día hablando y en la noche estaba tan cansada que un día tuve que decidir dejar mi profesión de profesora para dedicarme al canto".


Eso, agregó, "fue terrible porque no tenía dinero y mi familia no tenía los recursos. Entonces, comenzaron a aparecer angelitos que se interesaron en mi voz" luego de su presentación en el Teatro Nacional.


La mezzosoprano, de 31 años, se refirió a que en 2006 acudió a una audición en el Teatro Municipal de Santiago, donde sólo había tenido pequeños roles, y para su sorpresa fue elegida para ser la protagonista de "El trovador" de Giuseppe Verdi.

 

"Andrés Rodríguez, director del Teatro, me dio la oportunidad de cantar. Fue algo descabellado porque ¿si hubiese habido una catástrofe? Yo me paré ahí sin saber cómo se arma una ópera, pero, era tanto mi ímpetu, mis ganas de hacerlo, que atendí a todas las enseñanzas de mis profesores, amigos, del pianista y del director y lo hice", afirmó.


Luego de su éxito, es Rodríguez quien le dice que su voz "es como un diamante en bruto que hay que pulir" y le sugiere la escuela Julliard.


"Yo casi me caigo de la silla porque nunca había salido de mi casa y cómo iba a ir a Estados Unidos y sola", recordó entre risas Vera, quien no obstante, presentó la solicitud y asistió a una audición, en la que le pidieron cantar de "El trovador", que ya conocía.


Luego, fue a Inglaterra para participar en el conocido "Cardiff Singer of the World" de la BBC, considerado el más prestigioso concurso de jóvenes promesas del "belle canto", donde fue una de cinco finalistas.


La chilena se llevó otra sorpresa cuando el Julliard la aceptó.


"Fue gracioso porque yo no sabía hablar inglés, sólo decir buenos días y mi nombre, pero igual me aceptaron", recordó en conversación con Efe en un restaurante a sólo pasos de la famosa Opera Metropolitana de Nueva York (Met) donde se han presentado las más famosas figuras del canto lírico y donde, dice emocionada, "es normal" encontrase con ellos.


Desde su llegada, el talento de Vera ha encontrado apoyo del director del programa de Opera, Brian Zeger, y del pianista y director artístico del programa, Stephen Wadsworth, quienes la recomendaron con el Met para ser suplente para las producciones "La Gioconda" y "Rigoletto".


Vera dice que aunque no salió a escena fue una gran responsabilidad y experiencia "increíble" poder compartir con las estrellas y ver cómo se trabaja en el Met.


Pero, el pasado enero debutó como cantante lírica en el Julliard como parte del "Latin Lovers", recomendada por el profesor que organiza ese festival de música latinoamericana, Steven Blier.


En mayo concluye su programa de dos años en la famosa escuela, tras lo cual regresará a Chile junto a su esposo Ricardo, que le acompaña en Nueva York, para continuar labrando su futuro en el mundo de la lírica. EFE


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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