La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) "no puede ser el hada madrina" que resolverá los problemas de la seguridad en el país, aseguró hoy el máximo responsable de ese organismo dependiente de la ONU, Francisco Dall'Anese.
"Guatemala será la que los guatemaltecos quieran que sea, debe haber una muestra de voluntad sobre los cambios que se están pidiendo", dijo en una rueda de prensa el titular de la Cicig, luego de recibir un aporte de 4 millones del Gobierno de EE.UU. para el funcionamiento del ente internacional.
"Tenemos que tener presente que la Cicig no puede ser el hada madrina que con su varita mágica resolverá los problemas de la seguridad en Guatemala", agregó el jurista costarricense.
El comisionado explicó que la Cicig sólo es un apoyo más y que tiene que ser el Estado de Guatemala el que se debe articular para combatir al crimen organizado.
"Solamente articulando al Estado se podrá combatir con relativo éxito el tema del narcotráfico", enfatizó, y anunció que una de las prioridades de la Cicig en esa materia es la creación de una plataforma de información política que permita fortalecer la figura del testigo.
Pero, insistió, "debe pensarse en organizar al Estado frente al crimen organizado porque si no, lleva las de perder".
Dall'Anese dijo que los pocos recursos con los que se cuentan deben ser articulados para investigar al narcotráfico, porque se trata de desmantelar redes que manejan un mayor presupuesto que el Estado.
La preocupación de la Cicig, manifestó, "es dejar articulado al Estado para cuando salga del país y que Guatemala pueda afrontar este problema".
El embajador de Estados Unidos, Stephen McFarland, también expresó su preocupación por el crecimiento de la actividad del narcotráfico y reiteró su apoyo a Guatemala en su lucha contra este flagelo.
"El narcotráfico es peligroso porque es un adversario y un enemigo dinámico que hoy hace esto y en poco tiempo puede influir en los procesos políticos", advirtió.
El diplomático coincidió en que el recurso más importante para combatir la impunidad no son los dólares que llegan del extranjero sino "la voluntad política, el coraje y la determinación de abordar los problemas".
"Sin personas idóneas que estén dispuestas a llevar cambios y hacer reformas, poco sentido tiene seguir invirtiendo en los programas de seguridad y justicia", expresó.
En los más de tres años que lleva en Guatemala, la Cicig ha investigado varios casos emblemáticos, entre ellos uno de corrupción que tiene en la cárcel desde enero pasado al ex presidente Alfonso Portillo (2000-2004) a la espera de un juicio.