La CIDH deplora traslado de argelino con medidas cautelares de Guantánamo


La CIDH deploró hoy la "transferencia forzada" del preso argelino de Guantánamo Abdul Aziz Naji a su país de origen, en contra de lo que se estableció mediante medidas cautelares en 2002 y la Convención de la ONU contra la Tortura.


El traslado a mediados de julio de Abdul Aziz Naji, quien se encontraba en la prisión estadounidense de la base naval de Cuba desde 2002, se produjo dos días después de que el Tribunal Supremo rechazara ver la apelación presentada por este preso, quien se negaba a regresar a su patria por temor a ser torturado.


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), denunció, en un comunicado, que el preso fue trasladado "en contra de su voluntad", desde su llegada a Argelia "se desconoce su paradero" y ni sus familiares ni sus abogados han tenido contacto con él.

 

La CIDH le otorgó a Abdul Aziz Naji el 12 de marzo de 2002 medidas cautelares, mediante las cuales solicitó al Gobierno de EE.UU. que tomara "las medidas urgentes necesarias para que un tribunal competente determinara la situación jurídica de los detenidos de Guantánamo".


El 28 de julio de 2006, la CIDH expresó que, "en caso de que existan razones suficientes para considerar que un detenido puede ser víctima de tortura u otro trato cruel, inhumano o degradante, el Estado debe asegurar que el detenido no será transferido y no invocarán garantías diplomáticas con el fin de soslayar las obligaciones del Estado conforme al principio de no devolución".


El 27 de enero de 2009, la Comisión valoró el anuncio del presidente Barack Obama de cerrar Guantánamo.

 

Sin embargo, expresa su profunda preocupación ante la "transferencia forzada" de Abdul Aziz Naji, así como por la posibilidad de que también sean transferidos forzosamente los otros cinco detenidos de nacionalidad argelina, incluido Djamel Ameziane, también protegido por medidas cautelares.


En este sentido, la CIDH reiteró que Estados Unidos debe respetar el principio de non-refoulment y, por eso, abstenerse de enviar a ningún detenido a países donde existan razones suficientes para pensar que la persona puede ser sometida a torturas u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.


Además, instó a EE.UU. a respetar las medidas cautelares vigentes.

 

La CIDH advirtió asimismo a Washington que seguirá vigilando la situación de los detenidos en Guantánamo hasta el cierre definitivo del centro de detención y la definición de su situación jurídica, y dará especial seguimiento a la situación de las personas que corren el riesgo de ser transferidos forzadamente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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