La comunidad dominico haitiana despide a su defensora Sonia Pierre


La comunidad dominico haitiana rindió hoy un emotivo homenaje a la activista pro derechos humanos Sonia Pierre, fallecida el domingo a causa de un infarto, quien fue enterrada en su natal Villa Altagracia tras un acto público de despedida.


Pierre recibió el reconocimiento de organizaciones de la sociedad civil de la República Dominicana y Haití y de la comunidad internacional, representada por organismos como el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre otras agencias de la ONU.


También estuvo presente un representante del Centro Robert Kennedy, organismo que le otorgó uno de los premios internacionales con los que la activista fue laureada durante su carrera.

 

Aunque no hubo representación oficial del Gobierno dominicano, que siempre fue crítico con los planteamientos de Pierre, no faltaron los senadores haitianos Wenceslass Lambert y Jean Baptiste Benoit, el embajador en la República Dominicana, Fritz Cineas y representantes de colectivos sociales del país vecino.


La presencia de todos ellos fue un reflejo del agradecimiento a la labor de Pierre, firme defensora de los derechos de los dominicanos de ascendencia haitiana y de los haitianos indocumentados.


Pero junto a los familiares de Sonia Pierre hubo también vecinos, conocidos y amigos, y sobre todo muchas mujeres que acudieron a despedirse de la activista, firme defensora de sus derechos y líder del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas (MUDHA).

 

Y es que, como dijo Sergia Galvan, Directora del colectivo Mujer y Salud y amiga de Pierre desde hace 30 años, la fallecida "trabajó por todas las reformas en favor de la mujer de las dos últimas décadas".


Y, además, supo trasladar a su quehacer "la interconexión entre raza, género y etnia. En eso, ella fue una visionaria", apostilló.


Por eso, una de las representantes de las organizaciones de mujeres de Villa Altagracia, Francia Amparo, dijo que en cada una de ellas "hay una Sonia Pierre" y expresó el compromiso de asumir el legado de la activista dominicana.

 

Su labor fue destacada durante los últimos días por personalidades de los dos países vecinos.


El exministro de los haitianos residentes en el exterior, Edwin Paaisson, dijo hoy a Efe que con su partida, "la comunidad haitiana pierde una figura de referencia en la República Dominicana", al igual que "la diáspora haitiana a nivel global".


El ayuntamiento de Villa Altagracia (unos 45 kilómetros al norte de Santo Domingo) dijo en una resolución que está "consternado, triste y de luto por la infausta muerte" de Pierre, de 48 años, por lo que declaró la jornada de "duelo municipal" y le otorgó el título de "hija meritísima".

 

Muchos de los amigos y seguidores del movimiento en favor de los dominicanos de origen haitiano lucían hoy camisetas blancas con la foto de Sonia Pierre y la leyenda "Siempre te recordaremos. La lucha continúa".


Su cuerpo fue expuesto durante la mañana en un local del municipio, donde se produjeron algunos desvanecimientos de consternadas seguidoras y se vio a otras gritar y llorar de forma desconsolada.


Por la tarde, al son de los compases de la canción "Cuando un amigo se va", una comitiva a pie condujo el féretro al humilde cementerio de la localidad, donde reposan ya los restos de la activista.

Sonia Pierre, activista contra la discriminación y enemiga en su propio país

La activista dominicana Sonia Pierre, fallecida el domingo a los 48 años, fue un símbolo de la lucha contra la discriminación de los hijos de haitianos en suelo dominicano, lo que le valió ácidas críticas por parte de funcionarios públicos que veían en ella a una enemiga del país.
Pierre nació el 4 de junio de 1963 en el batey (poblado habitado por cortadores de caña de azúcar) "Lechería" del desaparecido ingenio Catarey, en el municipio de Villa Altagracia (sur), donde se instalaron sus padres en los años 50 tras llegar desde Haití para trabajar en los campos de caña durante la dictadura de Rafael Trujillo Molina (1930-1961).
La activista y sus diez hermanos nacieron y se criaron en el batey, donde Sonia, de antecedentes cardíacos, murió el domingo víctima de un infarto fulminante que puso fin a 30 años de lucha contra la discriminación y a favor de la nacionalidad de los hijos de inmigrantes haitianos nacidos en la República Dominicana.
La dominicana, que sufrió en carne propia la miseria y el estigma de la discriminación, se involucró siendo adolescente a esta causa que de adulta le valió el hostigamiento de empresarios e incluso amenazas de muerte, pero también varios reconocimientos internacionales.
La activista, cuyos restos fueron sepultados hoy en su tierra natal, fue arrestada con apenas trece años al ser la portavoz de una protesta de cortadores de caña de azúcar en su pueblo de trabajadores inmigrantes.
Sonia Pierre, fundadora y presidenta del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (Mudha), se fijó un claro objetivo: mejorar la condición de las personas que viven en los bateyes y defender los derechos humanos de los descendientes de haitianos.
Se enfrentó en varias ocasiones a autoridades locales por la negativa del Estado a reconocer como dominicanos a los hijos de inmigrantes haitianos.
En 2005, Pierre, su organización y otras entidades lograron, tras presentar una denuncia en 1998, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenara al país a indemnizar a dos niñas de ascendencia haitiana a quienes una Oficialía Civil (Oficina del Registro Civil) se negó a entregar acta de nacimiento.
La defensora de los derechos humanos volvió a la CIDH años después para denunciar la repatriación masiva de haitianos por parte de las autoridades entre 1999 y 2000.
La Constitución dominicana niega la nacionalidad a los hijos de una persona que se encuentre en tránsito o que resida ilegalmente en territorio de la nación caribeña, lo que afecta especialmente a los hijos de haitianos indocumentados nacidos en el país, fronterizo con Haití.
Funcionarios veían en la controvertida luchadora a una enemiga, y en 2007 la Junta Central Electora (JCE) puso en duda el acta de nacimiento de Pierre ante la sospecha de que sus padres falsificaron supuestamente los documentos de ésta para obtener la nacionalidad dominicana.
"Me pongo a disposición de las autoridades competentes para que hagan una investigación imparcial y objetiva", indicó Pierre a Efe en aquella ocasión, en la que dijo confiar en lo que llamó "la justicia de mi país".
El trabajo de Pierre en defensa de los derechos humanos le valió en marzo del año pasado el Premio Internacional al Coraje de la Mujer, que recibió de manos de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, y de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Sin embargo, esta labor también le valió las criticas de funcionarios locales, que la acusaron de ser enemiga del país.
Uno de sus críticos, el canciller del país, Carlos Morales Troncoso, lamentó su fallecimiento y admitió que "pese a las diferencias de enfoque" que mantuvo con la activista, reconoce "la dedicación que siempre caracterizó a Pierre en la defensa de sus posiciones y principios".
En 2006 Pierre recibió el Premio Robert F. Kennedy de Derechos Humanos en reconocimiento a sus esfuerzos por suprimir la discriminación contra los descendientes de haitianos en el país caribeño.
Cuatro años después, en junio de 2010, el entonces presidente de Haití, René Préval, le concedió la orden "Honor y Mérito", en el rango de Caballero, por la labor que desarrollaba en defensa de los derechos humanos.
Para las compañeras de lucha de Pierre, su muerte "será un gran vacío para los derechos humanos y será terriblemente lamentada", pero "su espíritu de lucha permanecerá para siempre".


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760592
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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