La Corte Suprema de Justicia de Colombia (CSJ) aseguró hoy que existe un complot en su contra y confió en que la Fiscalía establezca quiénes fueron los autores intelectuales del espionaje a varios de sus magistrados por parte del servicio de inteligencia estatal.
Los 23 magistrados se reunieron hoy con el Fiscal General, Mario Iguarán, y el Procurador, Alejandro Ordóñez, por más de dos horas para expresarles sus "ansiedades, angustias, observaciones y preocupaciones" por las interceptaciones telefónicas, de correos electrónicos y el seguimiento a sus miembros.
Iguarán dijo al finalizar el encuentro que la CSJ consideró que "más que una hostilidad, hay un complot contra ellos, (...) que pone en peligro no solo la institucionalidad sino la funcionalidad de la Corte, que no es uribista ni antiuribista", en referencia al presidente colombiano, Álvaro Uribe.
"El caso del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) lo califica como un humillante espionaje", agregó.
Asimismo, indicó que los magistrados le señalaron que el complot no solo fue de mandos medios del DAS y "que no aceptan que es una falacia que se diga que no ha pasado nada porque todos estaban "chuzados" (interceptados), incluido el Gobierno".
El presidente de la CSJ, Francisco Javier Ricaurte, indicó que los magistrados están más tranquilos después de hablar con Iguarán y Ordóñez porque les prometieron soluciones prontas.
"Le expusimos las preocupaciones que nos embargan en este momento con respecto a las 'chuzadas' y que vienen a ser un eslabón más de una cadena de hostigamientos en contra de la Corte para entorpecer las funciones constitucionales que le corresponde adelantar", afirmó.
Uribe se pronunciará mañana sobre el escándalo que sacude de nuevo al servicio de inteligencia, que se ha visto envuelto en varios episodios de escuchas telefónicas ilegales, interceptación de correos, vínculos con paramilitares y venta de expedientes de inteligencia a guerrilleros, narcotraficantes y paramilitares.
Tres altos funcionarias del DAS han salido en medio de ese escándalo que fue revelado el fin de semana pasado por la revista Semana.
Aunque las denuncias sobre escuchas no son nuevas, ya que ha habido episodios similares en los últimos tres años, esta vez sorprendió que entre los teléfonos pinchados estuvieran los de varios colaboradores del presidente Álvaro Uribe, incluido su jefe de seguridad y el ministro de Defensa.