Cerca de 400 bodegas procedentes de más de 20 países, algunos tan llamativos como Líbano o Macedonia, protagonizan hoy la Feria Internacional del Vino de Miami, que se ha convertido por su diversidad en una cita imprescindible para los profesionales del sector.
Tras ocho ediciones que marcan su trayectoria, la feria se ha consolidado como uno de los grandes escaparates del sector en EE.UU. para establecer contactos entre profesionales, con cerca dos mil reuniones programadas, e impulsar las ventas, dijo a Efe el español David Bernard, presidente y fundador de la feria.
La muestra, que concluye el próximo domingo, recibirá en el Centro de Convenciones de Miami Beach a más de 7.000 visitantes, de los que unos 4.000 son profesionales del sector, una cifra que confirma su atractivo como plataforma de negocios.
En su novena edición, la feria "se ha posicionado como la mejor y única plataforma para las marcas de calidad en su objetivo de encontrar distribución y acceso directo" al mercado del vino estadounidense, digo Bernard.
En su opinión, la feria atrae cada año a un mayor número de bodegas porque los viticultores ven en su pujanza una oportunidad excelente para conseguir "importadores, distribuidores y cadenas estadounidenses a las que vender sus vinos".
En total, 1.800 marcas internacionales (más que en ninguna otra edición) de países como España, Argentina, Italia, Chile, Francia, EE.UU., Alemania, Portugal, Nueva Zelanda o Sudáfrica, así como 500 productores vinícolas y 14 catas comentadas y seminarios, muchos de ellos dirigidos a profesionales.
España es nuevamente el país que concurre a la feria con un mayor número de bodegas (cerca de un centenar) y ocupa el mayor espacio de superficie (un 30 por ciento), de los 7.000 metros cuadrados de que dispone el recinto ferial.
Solo los vinos españoles de Castilla-La Mancha ocupan 500 metros cuadrados, tres veces más que en la edición pasada, una prueba del peso cada vez mayor de la feria y del interés de los bodegueros españoles por el mercado estadounidense, que tiene unos 44 millones de consumidores de vino.
También países como Francia, presente con 40 bodegas, o Argentina y Chile han aumentado de forma sensible su espacio expositivo y presentan pabellones institucionales.
Debuta en la feria la plataforma Catalán Wines USA, un proyecto que aglutina hasta el momento una decena de bodegas catalanas y que tiene como objetivo facilitar el proceso de exportación al mercado estadounidense.
Cada una de las bodegas catalanas presentes en la Feria Internacional del Vino de Miami (MIWF, por su sigla en inglés), entre otras Mascaró, Agrícola Falset-Marca, Bodegas Bellod o Finca Viladellops, contará con su propia caseta para la promoción de sus caldos.
Bernard reconoció que, pese a que la cultura del vino no está en retroceso, "todavía se siente la crisis económica y financiera" y su efecto en el consumo del vino en EE.UU., que ha mermado cerca de un 10 por ciento en los restaurantes.
Por el contrario, prosiguió, los supermercados han experimentado un incremento de las ventas de vino en torno a un 3 por ciento. "La gente se gasta más en una botella y no sale tanto a cenar como antes", precisó.
En cuanto a las expectativas de la feria, expresó su confianza en que los resultados sean tan positivos como los registrados en la pasada edición, que generó unas ventas en torno a 18 millones de dólares, con unas 400.000 cajas de vino despachadas.
Por su parte, Iberwine, una de las principales ferias vitivinícolas españolas, cumple su tercer año como socio y expositor de la MIWF, con centenares de bodegas ibéricas y productores de Portugal, Chile, Uruguay, Argentina y Brasil que han incrementado su volumen de negocio con el primer mercado vitivinícola del mundo.
De la mano del Marqués de Griñón, Carlos Falcó, Iberwine se ha convertido en una importante herramienta de negocio para los productores españoles, portugueses e iberoamericanos para promocionar sus vinos en EE.UU.
"No basta con hacer buenos vinos, sino que también hay que saber venderlos", resaltó Falcó, y señaló a Florida como uno de los mercados más importantes de vino en EE.UU. y "puerta de entrada natural" para los vinos españoles.