Una fiscal peruana pidió la anulación de la sentencia de 20 años de cárcel contra el ex comandante de la Marina Andrés Egocheaga por el homicidio de un menor, a quien quemó vivo en 1995, informó hoy el Instituto de Defensa Legal de Perú (IDL).
La Sala Penal Nacional de Justicia halló culpable, en enero pasado, a Egocheaga de la muerte de Indalecio Pomatanga, ya que el marino dirigió la operación militar por la que el joven, de 17 años, fue detenido, torturado, rociado con gasolina y quemado vivo, por considerarlo un terrorista.
Sin embargo, la Segunda Fiscalía Suprema en lo Penal solicitó, en un dictamen del 15 de junio pasado que se difundió hoy, que se anule la condena emitida por la Sala Penal Nacional.
Según la fiscal suprema adjunta Bersabeth Revilla existen múltiples contradicciones entre las declaraciones de los testigos y del procesado en un juicio seguido en la justicia militar, que según el IDL fue anulado, y las que expresaron los mismos en el proceso oral celebrado ante la Sala Penal Nacional.
El IDL denunció, en un comunicado difundido hoy, que la Corte Suprema "estaría por anular" la sentencia condenatoria, por lo que, según esta organización, "todo volvería a cero y se excarcelaría al marino".
"Si se acepta esta anulación se tendría que comenzar un nuevo juicio, que duraría como mínimo un año, y se daría la posibilidad de que el acusado se fugase del país y no se presentase a declarar", precisó el abogado del IDL, Carlos Rivera.
En opinión del letrado, "el dictamen de la fiscal Revilla responde a presiones militares, ya que no hay ningún argumento jurídico consistente para que este juicio, desarrollado con todas las garantías, sea anulado".
Según la sentencia emitida en enero, una patrulla de la Marina de Guerra, dirigida por Egocheaga, llegó hasta la casa de Pomatanta en la ciudad selvática de Pucallpa, el 2 de abril de 1995, en busca de una columna de Sendero Luminoso que había participado en un ataque armado.
Los militares golpearon a Pomatanta para que confesara su pertenencia a Sendero Luminoso y la ubicación de las armas que supuestamente se habían utilizado en el ataque, pero al no tener una confesión, le rociaron el cuerpo con tres galones de gasolina y le prendieron fuego.
El joven fue encontrado vivo por sus padres y llevado a un centro de salud, donde confirmaron que tenía quemaduras en el 65 por ciento del cuerpo.
Pomatanta tuvo tiempo de denunciar ante las autoridades y la prensa que había sido quemado por los efectivos de la Marina, pero tres días después falleció como consecuencia de una infección por las heridas.