La Concertación de Partidos por la Democracia, que durante 20 años condujo la transición política y la transformación económica de Chile, afronta difíciles momentos y un futuro incierto tras la derrota electoral a manos de la derecha, admitieron hoy analistas y dirigentes.
Mientras en cada uno de los cuatro partidos que integran la coalición se piden las cabezas de los presidentes, los jóvenes ocupan las sedes y las acusaciones mutuas cunden.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, ya advertía en julio pasado que si la Concertación llegaba a las elecciones con más de un candidato, perdería y probablemente terminaría como coalición.
Y así fue: el diputado Marco Enriquez-Ominami y Jorge Arrate, histórico socialista, competieron en la primera vuelta luego de que se les impidiera participar en las primarias del Partido Socialista. El primero obtuvo 20,13% de los votos como candidato independiente y el segundo sumó un 6,21% para la izquierda extraparlamentaria.
En la segunda ronda electoral, el candidato de la Concertación, el ex presidente Eduardo Frei, no pudo sumar todo ese respaldo para superar al derechista Sebastián Piñera, quien finalmente se impuso con el 51,61% de los votos, 3,21 puntos por encima del aspirante oficialista.
En ese contexto, hoy parece superada la expresión "esto es sólo un alto en el camino" de Frei al admitir su derrota, ya que la discusión se da por el lado de "refundarse o morir", como dijo a Efe Marcelo Mella, analista político de la Universidad de Santiago.
Forzada a ser oposición después de dos décadas en el poder, la coalición afronta, a su juicio, un futuro difícil, con la obligación de renovarse para no terminar disgregada.
Para salir adelante y mantenerse como una alternativa para el futuro, la coalición necesita "una reestructuración, un cambio generacional y nuevas ideas", a juicio de Mella.
Persiste la incógnita sobre la segunda parte del sombrío pronóstico de Insulza y, mientras los dirigentes se esfuerzan por evitarlo, no faltan las apuestas de que fracasarán y la alianza de centroizquierda será historia mientras gobierna Sebastián Piñera.
La Democracia Cristiana (DC), el socio más grande de la coalición, renovará sus dirigentes el 25 de abril próximo, según un acuerdo alcanzado por la actual directiva, que preside Juan Carlos Latorre, y los jóvenes que desde el domingo ocupaban la sede de esa fuerza.
Latorre se ha negado a dimitir con el argumento de que pedir cabezas "con nombre y apellido" no es más que una forma de eludir una discusión de fondo, mientras Renán Fuentealba, vicepresidente de la DC, consideró que descabezar el partido "dejaría un vacío de poder difícil de sostener".
En el Partido Socialista se espera que el presidente Camilo Escalona y sus colaboradores dimitan durante una reunión del Comité Central convocada para el próximo sábado, lo que ya confirmaron que harán los senadores Isabel Allende y Juan Carlos Letelier, representantes de la minoría interna en la directiva.
En tanto, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) decidió pedir a José Antonio Gómez, quien renunció tras la primera vuelta, que regrese a la presidencia.
El Partido Por la Democracia (PPD), cuyo presidente José Auth también renunció y fue reemplazado por la diputada Adriana Muñoz, ya trabaja, según la parlamentaria, para "reagrupar las fuerzas progresistas y estrechar vínculos con otros sectores que comparten los cambios" que buscan.
El senador Guido Girardi planteó incluso un acercamiento con Marco Enríquez-Ominami y ampliar el espectro de la alianza de partidos a organizaciones gremiales y ciudadanas.
"La Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas y ecologistas", dijo.
"Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos", añadió en declaraciones al Centro de Investigación e Información Periodística.
"Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno", comentó a su vez el diputado de la Democracia Cristiana Jorge Burgos.
La Concertación "ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo", destacó.
En opinión de Ernesto Ottone, principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, la coalición "se va a tener que refundar desde la oposición", lo que significa "ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas".
Según cifras oficiales, durante los Gobiernos de la Concertación el ingreso por cápita de los chilenos pasó de 4.542 a 14.299 dólares, mientras la población creció de 13.178.782 a 17.094.275 habitantes.
La proporción de pobres bajó desde un 38% en 1990 a un 13,7% en 2008, en tanto que el Producto Interior Bruto (PIB) se cuadruplicó, hasta 172.000 millones de dólares en 2008.
Además, ña mortalidad infantil bajó de 19 a seis decesos por cada mil nacidos y el déficit de vivienda se redujo desde el 17 al 3% de las familias.