La Iglesia católica en El Salvador llamó hoy a reflexionar en esta Semana Santa y a pedir por el cese del derramamiento de sangre al señalar que el país no puede seguir en una "vorágine de violencia, destrucción, muerte y de luto".
"Como Iglesia estamos muy preocupados (...) y el ver que las cosas parecería que se hacen más graves cada vez. Una masacre por aquí, otra masacre por allá", declaró el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, en la tradicional conferencia de prensa después de la misa dominical.
El jerarca católico consideró que es "el momento de reflexionar" y que la Semana Santa es un "tiempo muy propicio" para pedirle al Señor.
"Creo que nadie tiene la solución en la mano y que es mentira que digamos ni siquiera esta institución puede solucionar el problema, ni todo el Gobierno, con todo respeto a las autoridades de seguridad y al Ejército, que me parece están haciendo esfuerzos, pero es que hace falta por encima de todo la oración, que pidamos al Señor", añadió.
Cifras de la Policía Nacional Civil (PNC) indican que El Salvador registró 1.003 homicidios entre enero y el pasado 27 de marzo, lo que representa un promedio de 11,6 asesinatos al día y una baja del 2,24 % con respecto al mismo período de 2010.
"Tenemos que suplicarle al Señor que no permita más mal, más derramamiento de sangre en nuestro país. Después de eso también tenemos que pedirle al Gobierno los mejores esfuerzos y emplearse totalmente, porque este es el problema, a mi entender, principal, el número uno, la violencia", sostuvo el líder religioso.
A su juicio, "no basta el trabajo de una institución sola" para enfrentar este problema, "sino que tiene que ser multifactorial" y que incluya planes de reinserción, de prevención, de investigación, de superación, entre otros.
En los últimos días se han registrado varias masacres, la más reciente el asesinato de un hombre y dos mujeres integrantes de una misma familia en un pequeño poblado del departamento de La Libertad (centro).
Este domingo, miles de salvadoreños se congregaron en los diferentes templos católicos para participar de la festividad del Domingo de Ramos, que inaugura la celebración de la Semana Santa.