La justicia chilena decretó hoy la detención preventiva para el sacerdote que fue detenido este martes en una localidad vecina a Santiago, acusado de haber abusado de varias menores, a las que les pagaba a cambio de sexo.
Según fuentes judiciales, el Tribunal de Garantía de Curacaví, unos 60 kilómetros al noroeste de Santiago, determinó la prisión para el sacerdote Ricardo Muñoz Quintero, acusado también del abuso de una hija de cinco años.
La misma medida se dispuso para su pareja Pamela Ampuero Escobar, quien enfrenta cargos por facilitar la prostitución infantil, ya que presuntamente contactaba a las adolescentes a cambio de dinero.
Las fuentes detallaron que el sacerdote pagaba entre 20.000 y 30.000 pesos a las menores (unos 40 a 60 dólares), a las que llevaba a moteles de localidades cercanas y de Santiago para cometer los abusos, para lo cual utilizaba un automóvil perteneciente al Obispado de Melipilla, situado unos 70 kilómetros al suroeste de la capital chilena.
Cristián Cáceres, el fiscal que investiga el caso, señaló a radio Cooperativa, que el religioso y su pareja tienen al menos tres hijos.
La justicia chilena solicitó al Tribunal de Familia que adopte las medidas de protección necesarias en el caso de los hijos de los imputados "toda vez que, conforme el peritaje relativo al abuso sexual", la madre no es figura protectora.
Además, se estableció un plazo de 90 días para la investigación, donde se realizarán pruebas médicas para determinar si una de las menores abusadas resultó embarazada.
Asimismo se revisara si se configura el delito de almacenamiento de pornografía infantil, ya que la mujer sacaba fotografías de las adolescentes para entregárselas al religioso.
Tras hacerse pública la noticia, el obispo de Melipilla, Enrique Troncoso, pidió perdón público ante la acusación de abuso sexual a menores contra el sacerdote Ricardo Muñoz Quintero.
"Queremos pedir perdón a Dios y a los hermanos y a la vez respetar al inculpado en sus derechos y en la espera de las pruebas de acusaciones y del juicio", subrayó el prelado.
Troncoso aseguró que se enteró de la noticia "con estupor", al tiempo que subrayó que "no hay en la institución eclesiástica antecedentes de denuncias o acusaciones formales en su contra", por lo que "causan gran desconcierto".
Aseguró que sin perjuicio de lo anterior y dada la gravedad de las situaciones que se han divulgado públicamente se abrirá una investigación conforme al ordenamiento jurídico particular de la Iglesia Católica y agregó que Muñoz quedó suspendido de sus funciones ministeriales para facilitar la pronta acción de la justicia.