La Justicia guatemalteca absolvió hoy al expresidente Alfonso Portillo y a dos de sus exministros de los cargos de corrupción de los que le acusó la Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).
En un fallo dividido, los miembros del Tribunal Undécimo de Sentencia Penal declararon inocentes al exmandatario y a sus exfuncionarios al considerar "sin valor" las pruebas y testimonios de cargo presentados por la parte acusadora.
En un tono conciliador, Portillo exculpó a la Cicig por haber participado como querellante en el proceso penal en su contra, al considerar que "fracasó" debido a que "fue víctima de un mal trabajo" de la Fiscalía guatemalteca".
Según el exmandatario, durante su Gobierno (2000-2004) no hubo ninguna estructura criminal ni se cometió el delito de peculado (robo de fondos públicos por parte de autoridades) que quiso demostrar la Cicig.
"La Cicig no debió meterse en este caso. Se metió para justificar su trabajo político y (el jurista español Carlos) Castresana (ex jefe de la Cicig) se metió para ser famoso y protagonista", dijo un sonriente Portillo, reflejando en su semblante un jubiloso triunfo sobre quienes lo acusaron de delitos de corrupción.
En junio del año pasado, antes de renunciar a la dirección de la Cicig, Castresana dijo a Efe que la persecución penal de esa institución en contra de Portillo se debía a que el exgobernante "formaba parte de una estructura criminal" bajo la cual se benefició para desbancar al Estado guatemalteco.
Según la resolución del tribunal, Portillo y sus exministros de Defensa, Eduardo Arévalo, y Finanzas, Manuel Maza, recobrarán su libertad en las próximas horas, pero permanecerán ligados al proceso hasta que el fallo sea declarado firme.
La fiscal general, Claudia Paz y Paz, dijo a los periodistas que "de inmediato" ordenará apelar la resolución del tribunal, ya que a su criterio los jueces interpretaron equivocadamente las pruebas presentadas.
Eufórico, después de escuchar el fallo, Portillo dijo a los periodistas sentirse "feliz y satisfecho" por la resolución dictada por el tribunal que, dijo, "actuó conforme a derecho".
El expresidente aseguró que junto a su defensa está "listo para seguir en la lucha" por demostrar su inocencia absoluta de los cargos que le imputaron, y señaló que el fallo "afecta" a la petición de extradición hecha por la Justicia de los Estados Unidos, que lo acusa de delitos de lavado de dinero.
Portillo es el primer exmandatario de Guatemala que es sentado en el banquillo de los acusados por los millonarios actos de corrupción ocurridos durante su mandato.
El fallo del tribunal fue leído por la jueza Patricia Deras ante decenas de personas, entre ellas el fiscal costarricense Francisco Dall'Anesse, jefe de la Cicig, y la Fiscal general de Guatemala, Claudia Paz y Paz, para quienes la resolución constituyó un fuerte revés.
El tribunal no dio valor probatorio a los informes de auditoría de la Contraloría General de Cuentas presentados por la Fiscalía, ni al testimonio del expresidente del Crédito Hipotecario Nacional, José Llort, quien testificó ante el tribunal que en esa institución bancaria se realizó la "transacción" del dinero de que se acusaba haber malversado a Portillo y sus exfuncionarios.
Aunque el fallo del tribunal ordenó la libertad inmediata de Portillo y sus exministros, el exgobernante deberá presentarse todas las semanas ante la sede del juzgado para firmar un libro para que conste que no ha abandonado el país.
Sus abogados deberán enfilar, ahora, sus estrategias hacia la decisión asumida ya hace meses por la justicia guatemalteca de autorizar la extradición de Portillo a los Estados Unidos, en donde es reclamado por la fiscalía de Nueva York acusado de delitos de lavado de dinero.
Alfonso Portillo gana la primera batalla a la Justicia de Guatemala
Guatemala, 9 may (EFE).- El expresidente Alfonso Portillo, abogado y economista, ganó hoy la primera batalla a la Justicia de Guatemala, que lo exculpó de los cargos de corrupción de que le acusaban la Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig), pero aún le falta saldar cuentas en cortes internacionales.
Seis años después de haber dejado el poder y 15 meses desde su extradición de México, Portillo fue capturado el 26 de enero de 2010 a petición de Estados Unidos, donde es acusado de lavado de dinero.
Nacido el 25 de septiembre de 1951 en el departamento oriental de Zacapa, el ex jefe de Estado huyó en febrero de 2004 a México cuando comenzaron las acusaciones de corrupción en su contra.
Graduado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Autónoma de Guerrero y con un doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma, ambas de México, desde la década de 1970 Portillo se vinculó a organizaciones indígenas de izquierda de ese país y de Guatemala.
Era aún profesor en la Universidad de Guerrero cuando, en 1982, protagonizó un turbio incidente al disparar a tres hombres, dando muerte a dos y dejando herido al tercero, durante una discusión con trasfondo político en la localidad mexicana de Chilpancingo.
Durante su estancia en México se vinculó al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) de Guatemala, una de las cuatro organizaciones que integraron la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), convertida en partido político tras acabar el conflicto armado interno, el 29 de diciembre de 1996.
Debido al incidente del tiroteo en Chilpancingo, Portillo permaneció prófugo de la Justicia mexicana hasta 1995, cuando se declararon prescritos los delitos de asesinato de los que se le acusaba y se cerró el caso.
A su regreso a Guatemala, en 1989, se afilió al Partido Socialista Democrático (PSD), y poco después se unió a la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), que llegó al poder en 1986 con Marco Vinicio Cerezo Arévalo como presidente.
En 1993 pasó a ser secretario general de ese partido y en 1994 encabezó un grupo de diputados en el Congreso, en donde presidió las comisiones de Asuntos Municipales, Economía, Comercio Exterior e Integración Parlamentaria.
Director de estudios de derecho, política y economía en universidades de Latinoamérica en la década de los noventa, en 1995 dejó la DCG por discrepancias debido a actos de corrupción, y tiempo después se unió al partido de extrema derecha liderado por el general golpista José Efraín Ríos Montt, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG).
En las elecciones generales de 1995, apadrinado por Ríos Montt, Portillo participó como candidato presidencial del FRG, pero fue derrotado por el empresario Álvaro Arzú, del Partido de Avanzada Nacional (PAN).
Para los comicios generales de 1999, Portillo volvió a participar como candidato y ganó la Presidencia al derrotar al oficialista Oscar Berger, y gobernó de 2000 a 2004.
Su Gobierno, de tipo populista, es señalado por analistas locales como el más corrupto en la historia de este país centroamericano. Cálculos extraoficiales sitúan en más de 1.000 millones de dólares los fondos públicos desfalcados por exfuncionarios de su administración durante los cuatro años que estuvo en el poder.
Conocido por el apodo de "Pollo ronco", debido a su peculiar voz raspada, Portillo se incorporó como diputado al Parlamento Centroamericano al entregar el poder el 14 de enero de 2004, pero el 18 de febrero de ese año huyó a El Salvador y de ahí a México, cuando la Justicia guatemalteca lo investigaba por corrupción y estaba a punto de pedir su detención.
El expresidente logró evadir a la Justicia con múltiples acciones legales en México hasta que el 7 de octubre de 2008 fue extraditado a Guatemala, pero el mismo día quedó en libertad tras pagar una fianza de más de 120.000 dólares.
Sin embargo, el 26 de enero de 2010, a petición de Estados Unidos, fue detenido en las costas del Caribe y le fue revocada la fianza.
En el fallo emitido hoy por el Tribunal Undécimo de Sentencia Penal de Guatemala, que declaró "inocente" a Portillo y a sus dos exministros procesados, los jueces no dieron valor probatorio a las evidencias y testimonios de cargo presentados por la Fiscalía y la Cicig.
Sin embargo, el camino para que el exgobernante solvente su situación jurídica aún está llenó de espinas, ya que Portillo es reclamado por la Justicia estadounidense, que lo acusa del delito de conspiración para el lavado de dinero por un monto de 70 millones de dólares, y cuya extradición ya ha sido aprobada por los tribunales.
Además, el año pasado la Fiscalía de Francia anunció la apertura de una investigación penal en su contra, también por delitos de lavado de dinero y conspiración.