La mancha de petróleo en el litoral atlántico de Brasil, originada en un derrame de un pozo de Chevron, se ha reducido a un área de 2 kilómetros cuadrados, informó hoy el ente regulador, la Agencia Nacional de Petróleo (ANP).
La extensión del vertido ha disminuido a la mitad en los últimos cuatro días y, en su extensión máxima, la mancha alcanza 6 kilómetros de longitud, según los cálculos de la ANP.
El organismo constató que la fuente primaria del derrame está "controlada" y tan solo aflora un "pequeño flujo" de petróleo en un punto de la fisura en el lecho marino donde ocurrió el vertido hace dos semanas.
Chevron trabaja bajo la supervisión de los técnicos de la ANP en la cimentación definitiva del pozo afectado, en el yacimiento Campo de Frade, que se encuentra a gran profundidad y a una distancia de 370 kilómetros del litoral de Río de Janeiro.
Este lunes Chevron recibió una multa de 50 millones de reales (unos 28 millones de dólares) expedida por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) por su responsabilidad en el vertido.
La ANP también abrió el lunes dos expedientes a Chevron, uno por el incumplimiento del plan de abandono del pozo presentado por la empresa y otro por la "adulteración de las informaciones" que ofreció al ente regulador sobre el incidente.
La empresa será multada por ambos expedientes, aunque la cuantía de la sanción será definida solamente al final del proceso administrativo, según un comunicado.
El presidente de Chevron Brasil, George Buck, calculó el lunes que el vertido fue de 2.400 barriles de crudo y aseguró que el grupo estadounidense realiza todos los esfuerzos necesarios para retirar la mancha de la superficie del océano.
El vertido ha generado preocupación en Brasil ante la posibilidad de que ocurran nuevos accidentes en la rica región petrolera del presal, descubierta recientemente en aguas profundas del Atlántico y cuyas reservas de crudo quintuplican a las que poseía el país.
Por ello las autoridades ambientales han emitido las multas más altas que permite el reglamento, a la vez que la presidenta del país, Dilma Rousseff, ordenó que la investigación fuese extremadamente rigurosa.