La medición de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la huella de carbono puede impactar las formas de producción y consumo de todo el mundo, especialmente en regiones en desarrollo como Latinoamérica, advirtió hoy la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.
Bárcena inauguró en Santiago de Chile el seminario "La vulnerabilidad del comercio internacional frente a la huella de carbono", organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con el apoyo del Gobierno de Francia y la Unión Europea.
La secretaria ejecutiva de la Cepal destacó que el cambio climático es un "hecho irrefutable" y aseguró que el comercio internacional cada vez tiene más en cuenta las emisiones de gases contaminantes que generan sus actividades.
"En esta realidad, la huella de carbono nos pone frente a un dilema mucho más profundo, ya que podría tener el riesgo de nivelar el campo de juego para actores que tienen muy distintas capacidades", señaló Bárcena.
La huella de carbono es un indicador de la cantidad de gases de efecto invernadero generados en los procesos de producción y consumo de bienes y servicios.
Algunos países han anunciado iniciativas unilaterales para distinguir el comercio de bienes y servicios según su carga contaminante, como el etiquetado de carbono.
Este etiquetado, que será implementado en Francia a partir de enero de 2011, indica la cantidad de emisiones de dióxido de carbono en el proceso de producción, transporte y eliminación de un producto.
La Unión Europea (UE), en tanto, exigirá el etiquetado de carbono en 2012, informó la Cepal.
Osvaldo Rosales, director de la División de Comercio Internacional e Integración de la Cepal, instó a los países de América Latina a que incorporen la huella de carbono en su agenda de innovación.
"No sólo para fortalecer su competitividad, sino además para anticiparse a eventuales sesgos proteccionistas en las políticas que sobre este tema se discutan en las economías industrializadas", apuntó Rosales.