La ministra de Industria y Turismo de Argentina, Débora Giorgi, bajó hoy el tono de las tensiones comerciales con Brasil luego de que éste país también hiciera lo propio.
Pese a que horas antes miembros del Gobierno de Cristina Fernández habían admitido la existencia de "una pelea de intereses" con Brasil, Giorgi aseguró en un comunicado que no hubo un reclamo formal por parte del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva por las supuestas trabas argentinas al ingreso de importaciones de alimentos.
"No hay ninguna presentación formal realizada por Brasil sobre restricciones al ingreso de alimentos", dijo la ministra argentina, quien añadió que tampoco hay "evidencia de la existencia de camiones brasileños impedidos de cruzar la frontera".
Giorgi recordó que Brasil es el "principal socio comercial" de Argentina y señaló que ambos Gobiernos siguen "trabajando de manera conjunta para fortalecer aún más esa relación".
Las declaraciones de Giorgi se difundieron luego de que el asesor de la Presidencia brasileña para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, minimizara hoy las divergencias comerciales con Argentina y negara que el Gobierno de Lula da Silva pretenda tomar represalias si se restringe la importación de alimentos.
Así, ambos Gobiernos optaron por bajar el tono de la controversia horas antes de que Cristina Fernández viaje a Río de Janeiro para participar en el III Foro de la Alianza de las Civilizaciones, cita que presidirá Lula da Silva.
El miércoles, el secretario de Comercio Exterior de Brasil, Welber Barral, había dicho desconocer por ahora posibles medidas de Argentina para restringir la importación de alimentos, pero advirtió que respondería en la misma forma en caso de que se confirmaran.
La Unión Europea y Brasil, socio de Argentina, Paraguay y Uruguay en el Mercado Común del Sur (Mercosur), el mayor bloque comercial de América Latina, se oponen a las trabas al ingreso de alimentos extranjeros que, según la prensa argentina, estudia adoptar el secretario argentino de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien de momento no ha confirmado si las aplicará finalmente.
Las trabas bajo análisis se atribuyen al deseo de frenar la inflación y la intención de proteger la industria alimentaria argentina ante una eventual avalancha de importaciones por una devaluación del euro que favorecería a los exportadores comunitarios y desviaría hacia Argentina parte del comercio de Brasil con la Unión Europea.
Según datos oficiales, el flujo de comercio entre Argentina y Brasil registró en el primer cuatrimestre del año un alza interanual del 48%, aunque en este período Buenos Aires acumuló un déficit en el saldo comercial de 859 millones de dólares.
En los primeros cuatro meses del año las exportaciones argentinas a Brasil totalizaron 4.096 millones de dólares, un 39% más que en igual período de 2009, mientras que las importaciones argentinas de productos brasileños treparon un 57%, hasta los 4.955 millones de dólares.