La nueva institución policial venezolana se amplía con la Policía Metropolitana


La Policía Nacional Bolivariana, que en dos años se convertirá en la única institución policial venezolana, comenzó hoy a incorporar a los agentes de la Policía Metropolitana (PM) de Caracas, la segunda fuerza policial que integra a sus filas.


El ministro del Interior, Tareck El Aissami, señaló en una alocución televisada que de los 10.547 funcionarios de la PM "la mitad se retiró y del número restante de agentes un 45,8 % fue incorporado a otros organismos", incluida la nueva policía.


El presidente venezolano, Hugo Chávez, encabezó el 20 de diciembre de 2009 la ceremonia que marcó el inicio de operaciones de la nueva institución, la cual fue creada, remarcó, para "defender las leyes y al pueblo", con un contingente inicial de 953 efectivos.


"Hoy nace la Policía Nacional Bolivariana con un gran vigor moral (...); ustedes son policías para defender las leyes, para defender al pueblo", declaró Chávez entonces en la parroquia Sucre de la barriada popular de Catia, en el oeste de Caracas, cuyo cuerpo policial municipal fue el primero en desaparecer ese día.


El ministro sostuvo hoy que el nuevo cuerpo policial nacional, que irá incluyendo paulatinamente a agentes de otros cuerpos policiales regionales, aspira a impedir el ingreso en sus filas de funcionarios cuestionados.


"No podemos ser dubitativos ante la mala práctica policial (...); no podemos tolerar que un funcionario policial cometa un delito", declaró El Aissami en el acto trasmitido por la televisión estatal, inmediatamente después de que la desaparición de la PM se oficializara con su publicación en la Gaceta Oficial.

 

El Aissami reconoció el pasado 8 de febrero ante el Parlamento que la tasa de homicidios en Venezuela es de 48 por cada 100.000 habitantes, lo que significa que "está por encima de la media de América Latina", aunque sin llegar a 75 por cada 100.000 como lo aseguran partidos de oposición.


El Aissami reveló la tasa oficial luego de que el diputado opositor William Barrientos reclama ese día su dimisión "por incapaz".


Barrientos reveló entonces que, con la ayuda de un ingeniero y el dueño de una funeraria, había calculado que poniendo en línea recta los ataúdes de los 155.000 muertos del hampa en los doce años de gestión de Chávez se requeriría de 310,5 kilómetros, lo que le valió el calificativo de "amante de la necrofilia".

 

"El Gobierno es el primer responsable de combatir la criminalidad, pero corresponsables somos todos", remarcó también ante el Parlamento el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua, que llamó a los cuerpos policiales a cargo de alcaldes y gobernadores a afrontar el problema sin violar los derechos humanos.


En ese contexto, el 26 de febrero pasado las autoridades del Gobierno se reunieron con las oficialistas y opositoras que tienen a su cargo Gobiernos regionales y municipales para trazar estrategias conjuntas y coordinadas de combate al hampa, en una sesión extraordinaria del Consejo Federal de Gobierno.


La criminalidad y otras variables de la inseguridad ciudadana figuran como el principal problema de Venezuela, según todas las encuestas, y por lo mismo debe ser afrontado "por todos y conjuntamente", repitió Jaua entonces al instalar la sesión del Consejo Federal.

 


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101 años de Panamá América

 
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