La nueva ofensiva lanzada por las fuerzas de seguridad sirias en la provincia central de Homs dejó hoy al menos cuatro víctimas mortales, según los grupos opositores.
Mientras el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos cifra en cuatro los muertos, los Comités de Coordinación Local elevan ese número a nueve, pero sin identificar a las víctimas ni detallar las circunstancias de su fallecimiento.
En un comunicado, el Observatorio informó de la muerte de un joven cerca de la localidad de Al Quseir, en la provincia de Homs, por los disparos de las fuerzas del orden.
En un suceso similar, un joven de 22 años falleció en el barrio de Al Bayada de Homs, también por los disparos efectuados desde un puesto de seguridad.
El grupo de derechos humanos también documentó la muerte de una persona por impacto de bala al tirotear una patrulla de seguridad el vehículo en el que viajaba.
Este incidente ocurrió en el barrio de Dir Baalba en Homs, donde también falleció un joven debido a las heridas sufridas ayer en los ataques de las fuerzas de seguridad.
Según el Observatorio, las autoridades rechazaron entregar su cadáver a la familia si ésta no firmaba que le habían matado bandas armadas.
Asimismo, el barrio de Al Jalediya de Homs fue objeto de una amplia campaña de arrestos que se saldó con la detención de más de un centenar de personas.
Los Comités de Coordinación Local indicaron que esta ciudad lleva desde el comienzo de la semana bajo el ataque de las fuerzas de seguridad y con las comunicaciones, la electricidad y el agua cortadas.
Además de Homs, también son escenario de redadas y de agresiones de las tropas fieles al presidente sirio, Bachar al Asad, las provincias de Idleb (noroeste), Hama (centro) y Alepo (norte), entre otras.
Ninguna de estas informaciones ha podido ser verificada de forma independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades sirias a los periodistas para trabajar.
Las protestas en Siria comenzaron a mediados de marzo pasado y desde entonces la represión del régimen de Al Asad ha causado la muerte de al menos 2.900 personas, según las últimas cifras facilitadas por Naciones Unidas.