La comisión de la OEA para Honduras no elimina las divisiones ni es garante de éxito
La OEA dio hoy un primer paso para impulsar el regreso de Honduras al organismo interamericano, pero la creación de una comisión de alto nivel no elimina las divisiones en la región sobre el camino a seguir ni garantiza que se levante la suspensión.
La resolución aprobada por los cancilleres de los 33 países miembros es, según los observadores, un documento "vago" que no satisface a todas las naciones pero justo por ser lo suficientemente genérico y "amplio" es aceptable para toda la región y ha permitido forjar un consenso.
Fuentes diplomáticas indicaron a Efe que algunos países, entre ellos Venezuela, quisieron incluir en el texto una referencia al golpe de Estado que derrocó el 28 de junio de 2009 a Manuel Zelaya y que motivó la suspensión de Honduras de la OEA, pero tuvieron que ceder en las negociaciones, que se desarrollaron durante horas y a puerta cerrada aunque siempre con el ánimo de forjar un acuerdo.
Y es que los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) tenían claro desde hace tiempo que no podían permitir que el máximo organismo interamericano evitara en su reunión anual de cancilleres introducir una resolución sobre Honduras, pues era la primera cita que reunía a todos los miembros a este nivel desde la suspensión de Tegucigalpa el 4 de julio de 2009.
El texto puede ser interpretado como el primer paso que da la región en común desde las elecciones hondureñas del pasado 29 de noviembre para estudiar el eventual regreso de Honduras, pero también revela claramente que aún no existe consenso para ir más allá y convocar una Asamblea para levantar la suspensión.
De hecho, la resolución menciona que "es necesario que los países miembros cuenten con mayor información sobre el actual estado del proceso político hondureño", lo que no significa otra cosa que conocer los pasos que pretende dar el presidente Porfirio Lobo para cumplir las condiciones adicionales que algunos países han puesto sobre la mesa antes de querer conversar sobre la reintegración.
Las fuentes recalcaron hoy de nuevo que el regreso de Zelaya a Honduras con todos sus derechos "restaurados" es una condición innegociable para muchos países, encabezados por los de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).
También las violaciones de los derechos humanos que, según ha constatado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) siguen registrándose en Honduras preocupan a la región, al igual que el esclarecimiento de lo que sucedió el 28 de junio.
De momento, la comisión está vacía de contenido. Ahora, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, debe darle forma y sentido.
El canciller chileno, Alfredo Moreno, dijo a Efe que lo más probable es que el grupo lo integren países miembros de varias regiones, al igual que las anteriores que envió la OEA a Honduras.
Insulza, que defiende en cada foro el pronto regreso de Honduras, buscará así el equilibrio de opiniones y de peso en la comisión, que tendrá su base en Washington, pero que deberá viajar a Tegucigalpa para conversar y "negociar" con Lobo.
Para el titular de la OEA supone un respaldo, aunque algunas fuentes pusieron en duda su efectividad de la comisión.
Ésta tendrá que elaborar un informe sobre sus evaluaciones y la situación en Honduras, las medidas que ha tomado Lobo y posiblemente incluirá recomendaciones a los países o a Tegucigalpa.
El documento, que tendrá que ser presentado a la Asamblea General a más tardar el 30 de julio, podría influir la toma de decisión de algunos países con respecto al futuro de Honduras en la OEA, aunque no está garantizado que impulse el levantamiento de la suspensión, según reconoció el propio canciller chileno.
De momento, y a la espera de lo que logre la comisión, toda la atención de los países de la OEA está puesta en la cumbre presidencial del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que se celebrará los días 29 y 30 de junio en Panamá y que "es clave", dijeron los diplomáticos, pues es importante que sea primero esta región la que normalice plenamente sus relaciones con Honduras.
De esta manera, muchos esperan que Nicaragua, como único país centroamericano -además de ser miembro de la ALBA- que no reconoce a Lobo, haga un gesto en ese sentido en la cita de Panamá.