La ONU advirtió hoy de que la lucha contra las organizaciones criminales que secuestran barcos frente a la costa de Somalia se ganará en tierra firme, ya que la mera presencia militar internacional en esas aguas es insuficiente para erradicar un fenómeno con "raíces profundas".
El enviado especial de la ONU para Somalia, Ahmedou Ould-Abdallah, señaló hoy en una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que el empeño para combatir la delincuencia en alta mar debe ir en paralelo con los esfuerzos para implantar el Estado de derecho en esa convulsa región del este de África.
"La lucha contra la piratería no se puede limitar a tratar de contener el problema mediante el uso de una fuerza naval internacional, por mucho éxito que pueda tener", dijo hoy en su intervención el representante de la ONU en Mogadischo.
Según datos de la ONU, los piratas secuestraron en los nueve primeros meses de este año 34 buques y 450 tripulantes, entre ellos los 36 tripulantes del atunero español "Alakrana", que fueron liberados el martes tras 47 días de cautiverio.
Ould-Abdallah señaló que los medios navales y aéreos desplegados en el Golfo de Adén y las medidas de protección adoptadas por la industria naviera han logrado disminuir el número de secuestros, pero no el de ataques.
"La amenaza sigue presente y de alguna manera se ha afianzado con el uso de métodos más sofisticados y lanzando ataques a mayor distancia de la costa", apuntó el enviado especial, quien recordó que la piratería "es un negocio muy lucrativo" con múltiples tentáculos.
Por ello, instó a adoptar un plan de acción que combine la asistencia a los Gobiernos de la zona para combatir judicialmente las redes criminales que financias la piratería, con los esfuerzos para acabar con la inestabilidad que vive Somalia desde hace casi veinte años.
"Aunque todos estamos de acuerdo en que la solución ideal para juzgar a los piratas es contar con un poder judicial justo y eficiente en Somalia, esta meta está de momento fuera de nuestro alcance", apuntó.
Diversos órganos y agencias de Naciones Unidas, junto a la Policía Internacional (Interpol), trabajan con los países de la región para mejorar su capacidad de perseguir y procesar a los sospechosos de cometer piratería.
En cuanto a las acciones en Somalia, Ould-Abdallah resaltó que la ONU ayudará en la construcción de prisiones en las regiones de Puntlandia y Somaliland, además de cooperar en el fortalecimiento de la capacidad material y técnica de la policía local.
El enviado especial también resaltó la importancia de mantener el apoyo al Gobierno Federal de Transición somalí en sus esfuerzos por reconstruir un Gobierno central y poner fin a casi dos décadas de violencia.
Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU coincidieron en que el problema para el comercio mundial que representan los piratas somalíes no se ha reducido y se necesita un mayor empeño en varios frentes para combatir este fenómeno.
La representante de Estados Unidos, Rosemary DiCarlo, expresó la preocupación de su país por el hecho de que el pago de rescates a los piratas a cambio de la liberación de navíos secuestrados les impulse a intensificar sus acciones.
"Animamos a todos los estados a adoptar una política firme de 'no concesiones' en el trato con secuestradores, incluidos los de piratas", resaltó.
Por su parte, el embajador del Reino Unido ante la ONU, Mark Lyall Grant, se hizo eco de la "consternación" de algunos de los responsables de las operaciones navales en la zona ante las escasas medidas de precaución por parte de la flota mercante que navega por esas aguas.
"Según algunos cálculos, una cuarta parte de los barcos mercantes no siguen las indicaciones", afirmó.
El representante británico expresó su satisfacción por la liberación el martes del atunero español "Alakrana", al tiempo que recordó que al menos otras 11 embarcaciones y 254 personas permanecen en manos de los piratas.