La ONU alertó hoy del "extraordinario" impacto que sobre Líbano puede tener en términos de estabilidad la evolución de la situación en Siria, donde continúa la represión del Gobierno de Bachar al Asad contra los manifestantes que piden reformas políticas.
"Estamos muy preocupados ante la profunda crisis política que atraviesa Siria y el impacto que podría tener sobre el Líbano", aseguró ante la prensa el coordinador especial de Naciones Unidas para Líbano, Michael Williams, quien hoy informó al Consejo de Seguridad sobre la situación actual en ese país.
Williams recordó el "gran peso" que tiene Damasco sobre el país vecino y pidió a la comunidad internacional permanecer en alerta ya que "las consecuencias de lo que ocurra en Siria en los próximos meses o semanas tendrán una influencia extraordinaria en Líbano, pero también en toda la región".
El diplomático señaló que, "pese a la división política y religiosa" de Líbano, la mayoría de los líderes no se han pronunciado sobre lo que ocurre en Siria, porque temen que las mismas protestas crucen la frontera y desemboquen en "posibles enfrentamientos entre las distintas confesiones".
"Hay una gran preocupación en Líbano sobre lo que ocurre en Siria, incluso entre la comunidad cristiana, que, pese a detestar al régimen de Al Asad, teme por su seguridad", dijo Williams sobre la posibilidad de que se desaten protestas protagonizadas por suníes y alauíes y que éstas acaben afectando también a los cristianos, además de que se aproveche de ellas el grupo radical chií Hizbulá.
Pese a todo ello, Williams apostó por el optimismo e indicó que espera que las consecuencias de cuanto ocurra en Siria sean "positivas sobre todo para otorgar estabilidad a Líbano" y también a la región, porque "lo que pase allí se dejarán sentir también en Irak, Jordania y también Israel".
Williams indicó que "se necesita estabilidad" para ver avances en varios frentes, como el cumplimiento por parte de Líbano de las sanciones de la ONU o la mejora de las relaciones entre ese país e Israel, que se mantienen en estado de guerra.
El coordinador especial de la ONU presentó ante el Consejo de Seguridad el último informe del secretario general, Ban Ki-moon, sobre Líbano, en una reunión a puerta cerrada en la que también participó el jefe de las misiones de paz de la ONU, Alain Le Roy.
El texto presentado por Williams también menciona el posible impacto de la situación en Siria sobre Líbano, pero se centra en el cumplimiento de las autoridades libanesas e israelíes de la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad, que en agosto de 2006 puso fin al conflicto entre Israel y Hizbulá.
Ban señala en él su preocupación ante "el estancamiento de la aplicación plena de la resolución", lo que "ha impedido que las partes progresen hacia una cesación del fuego permanente y una solución a largo plazo", aunque Williams destacó que el nuevo Gobierno de Beirut ha mostrado ya "un mayor compromiso" en ese sentido.
El secretario general también muestra su rechazo a los ataques contra la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), así como a "la falta de libertad de movimientos" que asegura sufre el personal de la misión.
Entre las peticiones concretas que incluye el informe destaca la de que Israel se retire de la aldea de Ghayar, que quedó partida en dos por la llamada "línea azul", y cuya parte libanesa las fuerzas israelíes volvieron a ocupar en 2006.