La Convención para la Prohibición de las Municiones de Racimo entrará en vigor el próximo 1 de agosto después de recibir las últimas ratificaciones necesarias para ponerlo en marcha, anunció hoy Naciones Unidas.
Los mecanismos de entrada en vigor del tratado se activaron con el depósito por parte de Burkina Faso y Moldavia de los instrumentos de ratificación, que hicieron llegar a 30 el número de países que han dado su pleno respaldo al documento.
"El secretario general (Ban Ki-moon) celebra esta gran paso en la agenda global del desarme y resalta que la entrada en vigor del tratado dos años después de su adopción demuestra la repulsa mundial a los efectos de estas armas terribles", dijo en un comunicado la portavoz de la ONU, Marie Okabe.
Asimismo, afirmó que las municiones de racimo son armas "poco fiables y precisas", que matan y mutilan a la población civil incluso mucho tiempo después de que se hayan acabado los conflictos.
Según la organización mundial, estas también armas obstaculizan los esfuerzos para reparar los dalos causados por la violencia, al dificultar la reapertura de vías de comunicación y obligar al cierre por precaución de grandes extensiones de terreno.
"Naciones Unidas mantiene su firme compromiso con la erradicación del uso, almacenamiento, producción y transporte de las armas de racimo, así como en la mitigación de los daños que causan", afirmó Okabe, quien también trasladó el llamamiento de Ban a que más países se sumen al tratado.
Las bombas de racimo, cuyos grandes productores son Rusia, EE.UU., China, la India, Pakistán e Israel, consisten en una bomba "contenedor" que se lanza desde tierra, mar o aire, y que al abrirse en su trayectoria deja caer múltiples cargas explosivas.
El tratado internacional adoptado en mayo de 2008 en Dublín prohíbe su empleo, desarrollo, producción, adquisición, almacenamiento, conservación y transferencia.
Los defensores del tratado señalan que entre un 5 por ciento y un 30 por ciento de las submuniciones no explotan en el momento del impacto y permanecen activas durante años actuando como minas antipersonales.
Por ello, más de 13.000 personas se convierten cada año en víctimas confirmadas de este tipo de armamento, aunque otros estimados elevan la cifra a "decenas de miles", según la organización Handicap International. EFE
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