La ONU defiende su criticado apoyo a la ofensiva militar en el Congo


El enviado especial de la ONU para la República Democrática del Congo (RDC), Alan Doss, defendió hoy el apoyo prestado por los "cascos azules" a la ofensiva del Ejército contra rebeldes hutus, fuertemente criticada por ONGs de derechos humanos por sus consecuencias humanitarias.


Doss aseguró en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que la ofensiva llamada Kimia II ha logrado su objetivo de dispersar y debilitar el bastión de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) en el este de la República Democrática del Congo.


"Ese objetivo se ha alcanzado en su mayor parte, aunque reconocemos que se han producido consecuencias humanitarias graves", dijo el diplomático británico en su intervención ante el máximo órgano, que la semana que viene debe renovar el mandato de la misión de paz en la RDC.

 

El enviado especial señaló que la ofensiva iniciada a principios de año con el respaldo logístico de Naciones Unidas ha logrado la rendición de 1.400 combatientes de las FDLR, a las que se acusa de sembrar el terror y expoliar los recursos naturales de varias provincias orientales congolesas.


Asimismo, resaltó que con Kimia II no se esperaba desmantelar por completo a la guerrilla hutu, que lleva más de una década en esa parte de África, y que todavía es "una amenaza grave".


Ante la probabilidad de que las FDLR traten de regresar a sus feudos, el Ejército de la República Democrática del Congo y la Misión de las Naciones Unidas en ese país han puesto en marcha medidas para mantener el control del terreno ganado y proteger a la población de las represalias de los rebeldes, apuntó.

 

Al mismo tiempo, advirtió de que la presión militar y los incentivos a la rendición de los combatientes son solo dos de los instrumentos necesarios para acabar con más de una década de violencia en el Congo.


También es necesario aumentar el control del Estado sobre la explotación de la riqueza mineral del país, de las que se nutren los grupos irregulares, y perseguir judicialmente a los cabecillas políticos de la guerrilla que desde el exterior la financian y guían, dijo.


Doss reconoció que la integración de antiguos combatientes irregulares a las filas del Ejército ha multiplicado los problemas de indisciplina, aunque resaltó que estas incorporaciones son una parte indispensable del proceso de pacificación del país.

 

"Este fue el precio de la paz", afirmó el enviado especial, quien abogó por ajustar los procesos de evaluación y adiestramiento de los ex combatientes, así como el pago a tiempo de los salarios.


El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, solicitó al Consejo de Seguridad que renueve por seis meses más la autorización de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), para dar tiempo en ese período a la reorganización de la misión y el ajuste de su mandato.


La misión del organismo en ese país ha sido objeto de duras críticas en los últimos meses por parte de varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, que han pedido el cese de su apoyo al Ejército congolés por las miles de muertes de civiles y desplazamientos que ha causado la lucha contra las FDLR.

 


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101 años de Panamá América

 
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