La ONU dice que el cambio de Gobierno en Kirguizistán favorecerá la base de EE.UU.


El emisario de la ONU a Kirguizistán, Jan Kubis, consideró hoy que el reciente derrocamiento del presidente del país, Kurmanbek Bakíev, favorecerá a largo plazo la permanencia de la base aérea estadounidense de Manás, que sirve de apoyo a las tropas internacionales en Afganistán.


Kubis resaltó que la opinión pública kirguís hasta ahora se había mostrado muy escéptica respecto a la naturaleza del acuerdo de alquiler de la instalación firmado por Bakíev con Washington.


"No había transparencia en el acuerdo, lo que generó muchas preguntas sobre a dónde iba el dinero, por eso no había una actitud positiva hacia la base", dijo en una conferencia de prensa el diplomático de la ONU, que medió en el acuerdo que permitió la salida del país de Bakíev después de su violento derrocamiento.

 

En contraste, el Gobierno provisional "ha prometido que investigará este asunto y que será claro y transparente en todo lo que se acuerde", explicó.


Kubis resaltó que la opinión pública sabe que la inestabilidad en Afganistán es "mala para Asia Central", por lo que una mayor transparencia respecto a las relaciones con EE.UU. "afectará positivamente la actitud de la población hacia esta instalación".


En ese sentido, la viceprimera ministra del Gobierno provisional kirguís, Omurbek Tekebáyev, anunció hoy que prolongará automáticamente por un año el contrato de alquiler de la base de Manás, con lo que despejó las dudas sobre el futuro inmediato de la instalación militar.

 

El contrato de alquiler de la base, que fue firmado el 22 de junio de 2009 y promulgado el 7 de julio por Bakíev, establece que éste se renueva automáticamente si no es denunciado por uno de los firmantes.


La base aérea de Manás suspendió durante varios días los vuelos con destino a Afganistán debido al estallido de los violentos disturbios en Biskek que condujeron al cambio de Gobierno, pero los reanudó en cuanto las nuevas autoridades restablecieron el orden en la capital kirguís.


Kubis señaló que, con la salida el jueves de Bakíev, se ha completado la misión que le encomendó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de "desactivar el conflicto" que estalló la semana pasada en Kirguizistán.

 

"Cualquier inestabilidad en Asia Central supone un problema para la misión de la comunidad internacional en Afganistán", donde Naciones Unidas tiene una misión de asistencia, apuntó.


El mediador de la ONU reconoció que las nuevas autoridades afrontan ahora "el dilema" de perseguir a los antiguos dirigentes del país, pese a que aceptaron permitir que Bakíev se exiliara.


La fiscalía general kirguís ha abierto dos procesos penales contra Maxim Bakíev, hijo menor del depuesto presidente, por abuso de poder y malversación de fondos públicos.

 

Según diversas informaciones, Maxim habría abandonado en las últimas horas Letonia, país en el que se habría refugiado a su regreso de Estados Unidos, donde se encontraba de viaje cuando estalló la revuelta popular que apartó a su padre del poder.


Bakíev, acusado por la oposición de autoritarismo, nepotismo, abusos y corrupción, tuvo que abandonar el poder después de los violentos choques entre sus cuerpos de seguridad y los manifestantes que el pasado 7 de abril causaron más de 80 muertos y unos 1.600 heridos.


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101 años de Panamá América

 
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