La ONU objetó hoy una manifestación encabezada por un ministro ceilanés en el país asiático en protesta por la decisión del organismo de nombrar un grupo de expertos que evalúe si el Gobierno de Sri Lanka ha cumplido con su compromiso de investigar posibles crímenes de guerra en 2009.
"Aunque respetamos el derecho de los ciudadanos de manifestarse pacíficamente, impedir el acceso a las oficinas de la ONU interrumpe el trabajo vital que Naciones Unidas desempeña diariamente para ayudar al pueblo de Sri Lanka", dijo el portavoz de la organización, Farhan Haq.
Asimismo señaló que tras ese incidente, el Gobierno de Colombo garantizó la integridad del personal y el acceso sin restricciones al inmueble que aloja las oficinas de la ONU.
Haq señaló también que la organización mundial analizará cuidadosamente los acontecimientos, al tiempo que manifestó confianza en que las autoridades respeten ese compromiso.
Durante esa protesta en Sri Lanka, encabezada por el ministro de Vivienda del país, Wimal Weerawansa, se quemó una efigie del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y se mostraron pancartas en las que los manifestantes lo tachaban de "títere" de EE.UU., según diversos medios de comunicación locales.
La ONU anunció el 22 de junio la creación de un grupo de expertos para que indague si el Gobierno de Sri Lanka ha cumplido con su compromiso de investigar los supuestos crímenes de guerra durante la fase final contra la guerrilla tamil (LTTE, siglas en inglés), entre enero y mayo de 2009, con un gran coste para la población civil.
Tras el anuncio de Naciones Unidas, el Gobierno ceilanés reaccionó con acritud y dijo que ese grupo de expertos podría ser usado por "intereses hostiles al proceso de reconciliación" tras el fin de la guerra, y el ministro de Exteriores, G.L. Peiris, aseguró que su Ejecutivo no permitirá la entrada al país de los expertos.