La ONU expresó hoy su preocupación por las informaciones sobre "un uso desproporcionado de la fuerza" por parte de los cuerpos de seguridad del Estado en la represión de las manifestaciones antigubernamentales en Baréin.
El portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville, habló en una conferencia de prensa en Ginebra de un "uso creciente" de gases lacrimógenos y de balas de goma para reprimir las protestas, que se suceden desde hace un año.
"El uso de gases lacrimógenos ha resultado en la muerte de manifestantes y de viandantes, una situación que está incrementándose", agregó Colville, que hizo un llamamiento a las autoridades de Baréin que investigue las actuaciones policiales.
Colville indicó que el uso de ese tipo de gases durante 2011 causó una media mensual de dos muertes, una cifra que se situó "en seis el pasado mes de enero, en siete en febrero y en otros tres en este mes".
El portavoz de la ONU recordó que Baréin ha aprobado recientemente un nuevo código de conducta para las fuerzas de seguridad del Estado, con el objetivo de garantizar el respeto de los derechos humanos, y que es la hora de que "lo apliquen".
Colville también expresó la inquietud de Naciones Unidas por el estado de salud de los activistas que están en huelga de hambre para protestar contra su encarcelamiento por participar en las manifestaciones contra el Ejecutivo a lo largo del año 2011.
El portavoz destacó el caso del activista de derechos humanos Abdulhadi al-Khawaja, que lleva 40 días en huelga de hambre en una cárcel en protesta contra la pena de cadena perpetua que se le impuso el año pasado por participar en las manifestaciones.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos tiene previsto enviar a finales de este mes un equipo a Baréin para evaluar posibles áreas de cooperación con el Gobierno.
Una delegación de alto nivel del Alto Comisionado de Derechos Humanos visitó el país, invitada por el Gobierno, entre el 13 y el 17 de diciembre pasados, reuniéndose con representantes gubernamentales, pero no con el rey Hamad bin Isa al Jalifa.
"Mi equipo ha vuelto con el mensaje de que hay una profunda falta de confianza en el Gobierno, y esta falta de confianza se ha profundizado a causa de la violenta represión, la destrucción de mezquitas, la falta de juicios justos y la falta de progresos para hacer justicia a las violaciones cometidas", señaló entonces la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
Pillay valoró de manera positiva la comisión de investigación establecida por las autoridades del país y el reconocimiento del rey de que se cometieron graves violaciones de los derechos humanos, pero subrayó que ahora es el momento de pasar a los hechos para garantizar la reparación y la reconciliación.