La ONU pidió hoy no caer en la autocomplacencia en la lucha contra las minas antipersonales pese al considerable avance logrado en la última década en la lucha por erradicarlas.
Responsables del organismo mundial recordaron que las minas todavía matan y hieren a unas 5.000 personas anualmente en decenas de países en los que, en algunos casos, hace décadas que se terminaron los conflictos.
"Las minas todavía impiden el empleo de tierras y rutas de acceso a comunidades en más de 70 países", dijo en una conferencia de prensa el director de Cuerpo de Limpieza de Minas de Naciones Unidas (UNMAF), Maxwell Kerley, quien recordó que hay al menos 14 millones de estas armas almacenadas en los arsenales del mundo.
La eliminación de estos artefactos y la asistencia a las víctimas serán dos de los asuntos que se debatirán en la Segunda Conferencia de Revisión de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonales, que se celebrará en la ciudad colombiana de Cartagena del 29 de noviembre al 4 de diciembre.
El organismo mundial espera la asistencia de más de 1.000 representantes de Gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales durante la semana de reuniones, en las que se analizará el progreso logrado tras la entrada en vigor del tratado, en 1999.
El secretario general adjunto de la ONU para Operaciones de Paz, Dmitri Titov, resaltó que desde entonces la producción, transferencia y venta de minas antipersonales "se han detenido en muchas partes del mundo".
"En los dos últimos años se destruyeron más de 41 millones de minas almacenadas", resaltó el responsable del organismo mundial, quien destacó que muchos países que no han ratificado el tratado han implementado su contenido de todos modos.
Titov mencionó los logros alcanzados en dos países afectados por una violencia interminable en las últimas décadas, como son Sudán y Afganistán.
En el primero, la detección y eliminación de minas ha permitido la apertura de 29.000 kilómetros de carreteras y caminos, con lo que se han rehabilitado rutas comerciales, permitido el regreso de personas desplazadas y facilitado la distribución de ayuda humanitaria, dijo.
La destrucción de unas 84.000 minas el año pasado en Afganistán contribuyó a disminuir desde 2005 el número de víctimas mensuales de 100 a 60, y ello pese a la intensificación del conflicto entre el Gobierno y los talibanes, agregó.
El 80 por ciento de los Estados son ya parte de la Convención, mientras que 39 aún están fuera, entre ellos grandes potencias como Estados Unidos, China y Rusia, según un informe divulgado el pasado 12 de noviembre por la organización Monitor de Minas Terrestres.
La producción de minas disminuyó en la última década y 38 países cesaron su producción, con lo que sólo quedan 13 países como productores potenciales.
Además, el informe indica que no se detecta comercio de minas entre países desde 1999 y si lo hubo consistió únicamente en intercambios no reconocidos e ilícitos de bajo nivel.