La ONU afirmó hoy que los recientes acontecimientos políticos en Sudán permiten vislumbrar la "esperanza" de lograr avances a lo largo de este año en la resolución del conflicto de Darfur.
El secretario general adjunto de la ONU para Operaciones de Paz, Dmitry Titov, explicó en una intervención en el Consejo de Seguridad que hechos como la reciente reconciliación de Sudán y Chad invitan al optimismo.
"Aunque los retos son enormes, hay la esperanza y la oportunidad de que en este año se produzcan cambios positivos en la región", dijo el responsable de Naciones Unidas en una reunión del máximo órgano para analizar la situación en Darfur.
Titov calificó como "un paso muy positivo" el encuentro el martes en Jartum del presidente sudanés, Omar al Bashir, y su colega chadiano, Idris Deby, en el que confirmaron el fin de seis años de disputas y de acusaciones mutuas de respaldar y acoger a grupos armados rebeldes.
Los dos Gobiernos también acordaron el despliegue de una fuerza mixta sudanesa-chadiana para mantener la seguridad en la frontera común en Darfur y el cese del apoyo a los movimientos insurgentes de cada país.
La normalización de las relaciones entre los dos vecinos coincide con la llegada de nuevas unidades de cascos azules a la misión de paz conjunta de la ONU y la Unión Africana en Darfur (Unamid), que ha tenido dificultades desde del inicio de su despliegue en 2008 para llegar a los 26.000 hombres que contempla su mandato.
Titov confirmó en su intervención que la misión está cerca de completar su despliegue, ya que contará con 16 de sus 18 batallones en activo para finales de mes y recibirá en una semanas un destacamento de helicópteros tácticos de Etiopía.
En el frente político, el responsable de la ONU destacó que continúan las conversaciones entre el Gobierno sudanés y representantes de algunos grupos rebeldes en Doha (Qatar), pese a que no están preparados para pasar a una negociación formal.
También hay dudas, dijo, sobre la disposición del influyente Movimiento Justicia e Igualdad (JEM) a unirse a las conversaciones de paz.
Al mismo tiempo, los enfrentamientos esporádicos entre fuerzas rebeldes o con tropas del Gobierno, así como el asesinato de cinco cascos azules en diciembre, socavan "los esfuerzos para alcanzar una solución política y ponen en peligro a los civiles", advirtió Titov.
La guerra de Darfur, que estalló en 2003, ha causado ya unos 300.000 muertos y ha obligado a 2,7 millones de personas a abandonar sus comunidades de origen, según datos de la ONU.