Los casi 1.000 millones de dólares que Canadá se gastará en tres días en concepto de seguridad para las cumbres del G8 y el G20, que se celebrarán a finales de junio, son "una locura", según el principal partido de la oposición canadiense.
El martes, el Gobierno canadiense reveló que ha presupuestado el gasto de 930 millones de dólares para pagar las medidas de seguridad que requerirán las dos cumbres.
Los líderes del G8 se reunirán los días 25 y 26 de junio a unos 200 kilómetros al norte de Toronto; mientras que el G20 mantendrá su cumbre en el centro de esa ciudad los días 26 y 27 del mismo mes.
En este sentido, Mark Holland, diputado del Partido Liberal (el principal grupo de la oposición), dijo hoy que la cifra es desmesurada, especialmente porque el Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, había presupuestado en un principio 179 millones de dólares.
"Es una cantidad de dinero escandalosa que no se puede justificar en el presente clima fiscal. 1.000 millones de dólares en 48 horas. Tenemos muchas prioridades sobre la mesa" declaró Holland a la televisión pública canadiense CBC.
La factura de seguridad de las dos cumbres superará la pagada por el mismo concepto durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010 que se celebraron a principios de año en la ciudad canadiense.
En ese caso, los 14 días de competición costaron 898 millones de dólares. El despliegue de seguridad de la anterior Cumbre del G20, celebrada en septiembre en la ciudad estadounidense de Pittsburgh, tuvo un coste oficial de 19 millones de dólares y generó unos ingresos para la ciudad de 35 millones de dólares.
Durante la anterior Cumbre del G8 celebrada en julio del 2009 en la ciudad italiana de L'Aquila, el grupo se comprometió a movilizar 15.000 millones de dólares en tres años para combatir el hambre y garantizar la seguridad alimentaria.
El gasto de seguridad de las dos cumbres de Canadá sería bastante para cubrir una quinta parte de ese compromiso anual.
Ante comparaciones como estas, el líder del Partido Liberal, Michael Ignatieff, señaló que la razón por la que el presupuesto de seguridad se ha disparado es "la mala gestión" de las autoridades canadienses.
"Estamos a tres semanas de un evento en el que Canadá se situará en el centro del escenario mundial y quiero estar orgulloso de Canadá. De momento, estoy avergonzado" afirmó Ignatieff.
Pero el ministro de Seguridad Pública, Vic Toews, rechazó las acusaciones y dijo que el gasto se realizará de "la forma más eficiente y efectiva".
Precisamente Canadá se ha destacado en los últimos meses por su oposición frontal a la creación de un impuesto para instituciones financieras, defendido por EE.UU. y los principales países europeos, y sus ataques a los crecientes déficit fiscales.
"Debemos concentrar nuestra atención rápidamente al siguiente gran problema que encaran nuestros países y el G20 en conjunto, el problema de la restauración de nuestra finanzas públicas o, como muchos economistas lo plantean, implementar la consolidación fiscal", señala Harper en una carta enviada al G8 y G20.
Otro de los temas principales de las dos cumbres será la reducción de la pobreza en los países en vías de desarrollo.
Durante una reunión celebrada en Canadá en abril por los ministros de Cooperación, el G8 decidió posponer hasta junio los anuncios de financiación de programas de ayuda.