El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, recalcó hoy que la Alianza "no tiene ninguna intención" de intervenir en Libia, aunque se prepara para "cualquier eventualidad".
Rasmussen explicó que como organización militar la OTAN sigue "muy de cerca" la situación en el país norteafricano y hace planes para todo tipo de situaciones.
"La OTAN no tiene intención de intervenir, pero nos preparamos para cualquier eventualidad", insistió en unas declaraciones a la prensa.
Rasmussen aseguró que la Alianza ha "tomado nota" de las peticiones de la oposición libia, que ha pedido el apoyo de aviones de combate extranjeros para poder resistir al régimen de Muamar el Gadafi.
Sin embargo, el secretario general de la OTAN recordó que la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU no permite el "uso de fuerzas armadas" en Libia.
Los aliados han insistido hasta ahora en que no pondrán en marcha ninguna iniciativa, como por ejemplo la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia, sin una decisión previa de Naciones Unidas.
Mientras tanto, los 28 países de la OTAN autorizaron ayer a los responsables militares de la organización a continuar con sus planes para una posible acción de evacuación o ayuda humanitaria en la crisis que vive el país africano.
Libia puede unirse a Irak y Bosnia si se decreta zona de exclusión aérea
La situación que se vive en el país árabe, donde las protestas iniciales de la población han dado lugar a feroces combates entre el Ejército libio fiel a Muamar al Gadafi y las tropas rebeldes, está próxima a una guerra civil.
En ese contexto, la opción de crear una zona "non fly", que evite los bombardeos del régimen contra la población, "flota en los pasillos" de la ONU, aunque aún no hay ninguna propuesta oficial, confirmó anoche el presidente de turno de la Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador chino Li Baodong.
El debate internacional al respecto se abrió hace casi una semana, aunque ha tomado impulso en las últimas horas, después de que los rebeldes libios hayan pedido a la ONU que lance ataques aéreos "contra los mercenarios" de Gadafi y de que la Liga Árabe, que rechaza cualquier intervención militar extranjera, anunciase que iba a llevar a cabo consultas sobre la posibilidad de imponer una zona de exclusión aérea en Libia.
Aunque cualquier decisión debe pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cierto es que los países se preparan para la creación de la zona de exclusión aérea, como reconoció ayer el viceprimer ministro británico, Nick Clegg.
"En acontecimientos que evolucionan muy rápido como éste hay que planear y tratar de anticiparse, estudiar cualquier posible medida. Y eso es lo que hemos hecho y lo que habrán hecho la mayoría de gobiernos, incluido el asunto de la zona de exclusión", dijo.
Así las cosas, los diplomáticos que negocian en la ONU deberán revisar los antecedentes de Irak y Bosnia, donde la comunidad internacional creó zonas de este tipo para detener las masacres de los regímenes de Sadam Husein y Slobodan Milosevic.
Tras la guerra del Golfo, el régimen de Sadam Husein reprimió con dureza las rebeliones de los kurdos en el norte y chiíes en el sur.
A principios de la primavera de 1991, más de 1,7 millones de kurdos tuvieron que abandonar sus hogares a través de las montañas ante la brutal ofensiva del dictador, en un éxodo que transmitieron las televisiones de todo el mundo.
A principios de abril de ese año, EEUU y otros países acordaron la creación de una zona de exclusión aérea, por encima del paralelo 36, para proteger a la población kurda, en una decisión que se amplió al sur del país en agosto de 1992, con una zona "non-fly" por debajo del paralelo 32.
La polémica acompañó aquella decisión, ya que los países que lo decidieron argumentaron que la resolución de condena emitida por la ONU el 6 abril de 1991 (que no lo autorizaba específicamente) era suficiente, mientras que para otros, como el entonces secretario general de la ONU, Butros Gali, fue una medida "ilegal".
En el caso de Bosnia, la medida se tomó por unanimidad del Consejo de Seguridad de la ONU, ante las matanzas registradas durante la guerra de los Balcanes, en el corazón de Europa.
El 9 octubre de 1992, el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 781, que prohibía todos los vuelos militares sobre Bosnia, y el 10 de noviembre, la 786, amplió la zona de exclusión aérea sobre Bosnia-Herzegovina a todo tipo de vuelos.
La brutal represión de Gadafi contra su pueblo durante las últimas semanas, con cientos de muertos y miles de heridos, puede acabar por unirle a una tétrica lista en la que ya figuran Sadam y Milosevic.