Ernesto Endara / Escritor
Recibo invitación de Ana Elena Porras para sumarme al Grupo de Identidad Nacional y contribuir a repensar a Panamá como un Estado multicultural, con equidad e inclusión social. Manos limpias, cara linda, mente aguda, Ana Elena cuenta con mi admiración, seguro que la seguiré. Desde ya comienzo a pensar y repensar a Panamá: «De tanto verlo en los cuadernos Mercedes, el poema “Patria” se me pegó a los huesos. Vaya sabor tan panameño del Instituto Nacional de 1949, no por sus luchas patrióticas sino por sus inolvidables profesores (Salvat, en su sombreado y sabio salón; Karlsson, con su mesa llena de libros; Olga Córdoba, con sus ojos negros de cante jondo; Chichí Martín, y el primer trompetazo de advertencia de los gonococos). Una fallida declaración de amor en Las Bóvedas. El salón bolivariano, sin Simón y con Merelmourt al piano. Una salida de sol desde “El Boquete” de calle primera. Pablo “Japón” Mudarra ganándole a Nicaragua un juego de 15 episodios. Una Asamblea de diputados, vestidos de blanco y de blanca memoria, sesionando en el Teatro Nacional. La misa de diez en Cristo Rey, hasta el pararrayos de damas lindas. Los patí de Miss Quietí y los patacones de Chichombolo. La colección de Salgari que Renecito me dejó violar. Ricardo Fábrega, tocando para Ana Morgan: “Bajo un cielo azul…” La canasta de mimbre del Pan Diego, llena de michas calientes. Elvia con sus medias caladas y sus caderas retumbantes parando tráfico en la Avenida Perú. El portal de las Calderón en Los Santos, lleno de cuentos de brujas. Las aguas cantarinas del Majagual. El chicheme de Chorrera, con sabor un poquito quemado. Raspadura, gofio, mafá, mojón de perro, melcocha, almojábano, raspao de rosa, mantecado, mazamorra, pesada de nance, pivá con mayonesa, arroz con coco (de doña Gume, ¡por Dios!). Sammy Medina ganándole en revancha a Kid Zefine. Monono y Pepei sosteniendo las riendas del crack Jachal. Toti Diez dibujando, Oreste Ventre disparando y Chocita Eissenman luciendo su uniforme de beis. Mi mamá cantando “Caminito que el tiempo ha borrado…” Don Carlos retratando a la ciudad. “La Negrita” Marciscano, escucha impresionada el violín de “Negro” Reyes.. A las seis, el Chucunaque une la melodía de su cauce al rumor de los murciélagos volando. Las estrellas de mi bandera fueron las primeras figuras geométricas ligeramente complicadas que aprendí a trazar sin levanta el lápiz.
Estos son mis recuerdos, esta es mi patria.
“La patria es el recuerdo”
“la palma rumorosa, la música sabida” Ricardo Miró