El índice de pobreza en Uruguay, considerado como el que refleja a aquellas personas que no pueden adquirir la canasta básica de alimentos y servicios, cayó un 2,3 por ciento en 2010 respecto al año anterior y afectó al 18,6 por ciento de la población, según datos oficiales difundidos hoy.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) destacó además en un informe que la indigencia, entendida como aquel sector de la población que no percibe ingresos suficientes para adquirir siquiera la canasta básica de alimentos, también descendió en todo Uruguay un 0,5 por ciento el año pasado respecto a 2009, al pasar de afectar el 1,6 al 1,1 por ciento de la población.
Según el INE, estos descensos fueron mayores en las localidades de menos de 5.000 habitantes del interior del país.
En cuanto a hogares, la proporción bajo la línea de pobreza se estimó en un 12,6 por ciento, un 2,1 por ciento menos que en 2009, mientras que aquellos en situación de indigencia cayeron también un 0,2 por ciento, al pasar del 0,8 al 0,6 durante el año pasado.
Los niños, los adolescentes y los afrodescendientes siguen siendo los más afectados por la pobreza extrema en todas las áreas del país, mientras que son los hogares liderados por una mujer los que tienen un mayor índice de indigencia que aquellos cuyo jefe de familia es un varón.
Pese a la reducción registrada, las localidades urbanas del interior concentran un índice mayor pobreza que el resto del país, con un 23,8 por ciento, mientras que en Montevideo, donde reside casi la mitad de la población, tiene una incidencia de la pobreza del 21,6 por ciento.
En cambio, el interior rural presenta una incidencia de la pobreza de tan sólo el 6,2 por ciento.
Desde 2006 la pobreza en Uruguay ha caído 15,8 puntos porcentuales, al pasar de afectar del 34,4 por ciento al 18,6 por ciento de la población.