La Policía de Nueva York reanudó hoy la búsqueda en el río Hudson de uno de los motores que el Airbus 320 de la aerolínea US Airways perdió en un amaraje de emergencia la pasada semana.
Las autoridades neoyorquinas, que han concentrado su búsqueda en las heladas aguas del Hudson en los alrededores del lugar en que ocurrió el incidente, están utilizando un sónar marino y vigilan las corrientes y temperaturas del río, ya que el frío podría dañar el material, indicaron hoy varios medios locales.
Un Airbus 320 de la aerolínea estadounidense US Airways, con 150 pasajeros y cinco tripulantes a bordo, se vio obligado el pasado jueves a amarar en el río Hudson, en el oeste de Manhattan, después de ser golpeado por una bandada de aves y de que al parecer por el impacto se paralizaran los motores.
Aunque uno de los motores se recuperó el pasado viernes, el otro sigue perdido y para su localización los investigadores estadounidenses disponen también de un robot sumergible que lleva incorporada una videocámara.
Por su parte, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) indicó que las investigaciones sobre el incidente aéreo podrían prolongarse durante un año, al tiempo que consideró que del estudio de este particular accidente, que se saldó sin víctimas, habrá muchas lecciones futuras que extraer.
Los expertos del NTSB analizan aún las declaraciones del capitán de la nave y de su tripulación, así como las explicaciones que dieron de la decisión de amerizar sobre el Hudson.
Según los datos proporcionados por los pilotos y pasajeros, así como por la lectura del contenido de las "cajas negras" del avión siniestrado, se pudo establecer que una bandada de pájaros golpeó el aparato y que alguno de ellos pudo entrar en los motores y paralizarlos.
El capitán de la nave, Chesley "Sully" Sullenberger, logró el amerizaje del aparato sin que se produjeran heridos de consideración, además de que el fuselaje del aparato quedó en relativas buenas condiciones y al flotar permitió que los pasajeros esperaran de pie en sus alas hasta la llegada de los equipos de rescate.
Sullenberger, que es considerado como un héroe nacional al salvar 155 vidas, señaló el lunes, tras hablar con el nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, que tanto él como su tripulación se limitaron "a hacer su trabajo".
Por el momento, ni el piloto ni los miembros de su tripulación han concedido entrevistas a los medios de comunicación estadounidenses, aunque sí emitieron comunicados de prensa agradeciendo las muestras de aprecio que han recibido en todo el país y pidiendo que se respete su privacidad.
Por su parte, la aerolínea estadounidense emitió otro comunicado en el que señala "la extremada profesionalidad de los tripulantes del vuelo 1549", al tiempo que señala que sus representantes sindicales decidirán el momento apropiado para que hablen con la prensa.
Además, tres pasajeros del mismo vuelo y misma ruta entre Nueva York y Charlotte (Carolina del Norte) que el A-320 accidentado la semana pasada, indicaron a la cadena de televisión CNN que en un trayecto previo oyeron golpes en la nave y la tripulación les advirtió de que podrían tener que realizar un aterrizaje de emergencia.
"Las luces rojas se encendieron y se formó un pequeño alboroto", dijo uno de ellos, Steve Jeffrey, a esa cadena de televisión, a la que también indicó que unos 20 minutos después de que el vuelo 1549 despegase del aeropuerto de LaGuardia con destino a Charlotte se oyó "como si algo en las alas se hubiera roto".
Respecto a ese incidente, ocurrido el 13 de enero, dos días antes de la emergencia que se vivió en Nueva York, la NTSB señaló que una de las anotaciones sobre los trabajos de mantenimiento de la nave muestran que uno de sus compresores falló ese día.
Las autoridades estadounidenses tienen todavía que entrevistar al piloto que ese día realizaba el trayecto entre Nueva York y Charlotte.