La Policía de Honduras disolvió hoy con gases una manifestación de decenas de estudiantes de educación media que causaron destrozos frente al Aeropuerto Internacional de Toncontín, alegando que protestan contra una ley educativa, la que no ha sido aprobada por el Parlamento.
Los estudiantes, menos de un centenar, quemaron neumáticos, rompieron farolas, pintaron consignas en paredes de edificios públicos y privados y arrancaron de raíz plantas ornamentales de un bulevar en el extremo sur de Tegucigalpa, donde además obstaculizaron el tráfico durante una hora.
Las fuerzas del orden utilizaron bombas lacrimógenas para disolver la protesta de los jóvenes, que se identificaron como alumnos del estatal Instituto Zaúl Zelaya, aunque no se registraron detenciones.
Algunos de los manifestantes dijeron que tienen el apoyo de sus maestros y del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), cuyo coordinador es el expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009 cuando promovía una consulta popular para reformar la Constitución, desoyendo impedimentos legales.
"Estamos protestando contra la nueva ley educativa porque privatizará la educación básica pública", dijo a periodistas uno de los estudiantes.
El presidente del Parlamento hondureño, Juan Orlando Hernández, reiteró hoy que la iniciativa de ley para reformar el sistema educativo no ha sido discutida, ni aprobada, y de nuevo llamó a estudiantes, padres de familia, maestros y otros sectores para que hagan llegar al Legislativo sus propuestas para enriquecerla.
La protesta de los estudiantes se produjo pocas horas después de que la Policía desalojó a pequeños grupos que desde la semana pasada ocupaban unos 50 colegios de educación media en diferentes ciudades del país.
En Tegucigalpa la Policía desalojó a 48 estudiantes que estaban distribuidos en seis institutos de educación, en los que las clases se comenzaron a normalizar hoy mismo, mientras que en otros será hasta mañana.
Los alumnos desalojados, sin que se registraran hechos violentos, igualmente alegan que protestaban contra la ley que, para ellos, supone un paso para la privatización de la educación pública, lo que también asegura un sector de los maestros que trabajan con el Estado.
Algunos de los maestros son seguidores de Zelaya, quien a través del FNRP exige una Constituyente.